"Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. Es en este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso, de él extraigo sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: Las palabras que digo esconden otras ¿Cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada a lo hondo del pozo. "
Clarice Lispector se vuelve a ocultar bajo la piel de un escritor que en esta ocasión sufre de una fuerte crisis de inspiración y creatividad. En su desesperación insufla vida en un ser creado por él mismo- Ángela Pralini, su alter ego, con la que conversará sobre lo que supone escribir, sobre las fuentes y sobre el resultado, sobre lo que se deja en el camino y sobre lo que encontramos. Esta es la trama central de la última novela de Lispector que la autora no vio publicada. Encerrar la grandeza de la prosa de Lispector en una trama es inútil, ni siquiera es acertado clasificar su obra como "prosa" cuando es auténtica poesía novelada. No se comprende a Lispector; se siente muy dentro. No se razona su "no-estilo"; se aprende de él, no se lucha para interiorizarlo, hay que rendirse ante él. Citando a la autora en la única entrevista que concedió para televisión "Con los años, al leerme, se han dado cuenta de que, en el fondo, escribo de manera muy simple"
La creación de una lógica maleable
¿Qué es arte si no es crear y diferenciarse del resto? Lispector establece sus pautas de vida y de creación literaria, expone sus convicciones trascendentales , morales y éticas desmarcándose de lo convencional y nos engloba en una lógica propia que aprendemos a aplicar. Un soplo de vida, al ser el último libro es el culmen de esa lógica que se va moldeando: de una percepción de Dios a la Spinoza (en numerosas ocasiones la palabra dios aparece en minúscula en los textos) se transforma en un concepto de creación tanto de vida como de arte. Llegados a este final no hemos perdido de vista el principio del camino y llevamos cargado en los hombros el peso de una lógica que hemos visto crearse, gestarse y que ahora se aboca a morir. El tema del miedo es otra constante y en este libro es quizás el miedo a estar en un error. Lispector tratará de solucionarlo desdoblándose en un autor y en su creación, un anverso y un reverso, un último soplo de vida.
Yo frente a yo
Una vez creada Ángela se volatirizará y experimentará los placeres, los miedos, las inseguridades pero no seguirá ningún método. Volverá al principio del camino y se dejará embriagar por los efectos de la naturaleza en su alma, será libre y vivirá admirada y amada, querida y denostada por su propio creador que no aprobará sus actos y que llegará a admitir que Ángela escribe mejor porque no tiene cadenas "
"Meditación leve y suave sobre la nada. Escribo casi totalmente liberada de mi cuerpo, como si éste levitase. Mi espíritu está vacío por tanta felicidad. Tengo ahora una libertad íntima sólo comparable a un cabalgar sin destino a campo traviesa. Estoy libre de destino. ¿Será mi destino alcanzar la libertad? No hay una arruga en mí espíritu, que se explaya en espuma fugaz. Ya no me siento acosada. Estado de gracia."
El final del camino
La finitud lleva al desespero y Clarice, en sus últimos días, se disponía a aplacarlo. Toda vida fenece y Ángela no lo sabe, cuando toma conciencia de ello, no es la misma y el escritor sufre por ella. Como en La hora de la estrella, el autor hará prueba de una implicación sensitiva para con su creación que tendrá una consecuencia tan críptica como reveladora si se consigue trascender del giro formal, queda después un sentimiento de plenitud, de haber trabajado con las manos una lógica dúctil que deja un resto en los dedos, la triste señal de encontrarse al final del camino.
Siempre recomendaré la obra de Lispector aunque aclaro que no me parece que este libro sea una buena lectura iniciática en ningún caso. Suena de forma subyacente a final, lo que casi obliga a leer alguna obra anterior, preferiblemente una novela como Cerca del corazón salvaje y más tarde un texto de cariz expositivo de la lógica de Lispector para adquirir los matices del no-estilo. Solo puedo decir que en muy pocas ocasiones un autor me había arrastrado hacia sí mismo y luego hacia mí mismo de una manera tan grandiosa.
