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lunes, 30 de noviembre de 2015

Los insignes, de David Pérez Vega

SINOPSIS

Genial parodia de los círculos poéticos de toda gran ciudad. La transcripción del Skype entre un poeta español y el también poeta y líder norcoreano Kim Jong-un.

Bajo, calvo...ingenuo. Un inspector de Hacienda sueña con hacerse un hueco en la sociedad poética española. Nuestro personaje entabla amistad con Kim Jong- un, y le cuenta sus impresiones sobre los vicios de las distintas tribus poéticas de Madrid, reconocibles en toda ciudad. Pérez Vega retrata con humor la típica frustración del poeta en busca de reconocimiento o de edición y dibuja un memorable croquis de las corrientes poéticas de moda en España: los poetas-macho, los poetas-hembra, los poetas-burgueses, los poetas-académicos, los poetas-proletarios...De paso Los insignes consuma una aguda sátira sobre las comunidades literarias y las redes sociales.

Si todos los poetas de España, los que lo son y los que se lo creen, compran este libro, será un super ventas histórico.

Quien respeta la literatura profesa mayor respeto a la poesía, es una idea que siempre me ha rondado la cabeza. Los que administramos blogs literarios nos lanzamos a reseñar, a exponer nuestras opiniones sobre novelas enrevesadas, ensayos pero dejamos la poesía de lado aunque la consumamos con avidez. David Pérez Vega da una de las claves de por qué esto sucede: la poesía se degusta, se escribe y se manifiesta en la intimidad y en el "recogimiento". Tras una cita de Saul Bellow sobre la poesía, en tono circunspecto y solemne, la obra da paso al protagonista absoluto de la novela, Ernesto Sánchez, completamente sumido, desde la primera página, en conversaciones con Kim Jong-Un, que a su vez acaba de componer su primer libro de poesía y busca, mediante los encuentros por Skype con Ernesto, mejorar su español y conocer el criterio de un especialista en la materia una vez que su poemario termine de ser traducido al español.

Conversaciones es un término poco adecuado, Ernesto se enfrasca en monólogos sobre su propia vida como inspector de Hacienda sobre los círculos y tribus literarias que vapulean la poesía, que le faltan al respecto, que la reducen a una disciplina al alcance de todos y de la que se saca provecho económico adulterando el otorgamiento de premios al caballo ganador de una carrera en la que la calidad literaria no es la meta. Ernesto hace partícipe al líder norcoreano de sus continuas frustraciones al ver truncados sus intentos de ser publicado mientras el dictador espera la evaluación  de su poemario por parte de Ernesto.

Lo más meritorio del libro es, sin duda, la combinación de denuncia, (literaria y también política) con la veneración por la poesía como género literario y el tono satírico presente en toda la obra. Existe un sustrato sólido, profundo bajo un tono distendido.

Una vez que hemos conocido Ernesto, además de inspector de Hacienda, administrador de un blog literario enteramente dedicado a la poesía, de este modo Kim Yong-um llega a contactar con él,  todos los que dedicamos parte de nuestro tiempo a la literatura, nos sentimos aludidos, reflejados. Compartamos o no las opiniones del protagonista leemos el libro, de principio a fin, con una sonrisa de complicidad, en muchas ocasiones con una carcajada porque algunos pasajes son verdaderamente hilarantes.

Es un libro recomendable para quien escribe, para quien quiere escribir y para quien sabe lo difícil que es hacerlo bien, para los que saben que la creación literaria, sobre todo la poética no está al alcance de todos y para quien respeta el lugar que tiene la poesía en el mundo del arte. El modus operandi de Pérez Vega así lo muestra: consigue un libro de denuncia a la mafia literaria, nada que no sepamos, coloca la poesía en el periplo de las artes, algo de lo que muchos no parecen ser conscientes y al mismo tiempo devuelve  la poesía a su lugar ilustre entre las artes, eso sí, todo en forma de sátira regada con momentos cómicos memorables.

lunes, 24 de febrero de 2014

Hablar solos, de Andrés Neuman

"La enfermedad, como la escritura, llega impuesta, -subrayo en el diario- de ahí que los escritores se sientan incómodos al ser preguntados por su condición" [...] "Sin embargo, si son preguntados por sus técnicas favoritas o por sus autores más amados, los escriotores hablarán sin parar, igual que los enfermos se vuelven especialmente locuaces cuando nos interesamos por sus dolencias- la diferencia sería que los escritores no pueden evitar hablar de algo que los salva, mientras que los enfermos no pueden evitar hablar de aquello que más odian"

"Ahora prefiero la noche, que al menos tiene cierta cualidad de paréntesis, algo de cámara aséptica: todo parece un poco mentira en la oscuridad, nada parece dispuesto a seguir sucediendo"

"Yo no sé para qué carajo les enseñamos a nuestros hijos a comportarse como nosotros, si ya sabemos que no somos felices, te juro que a veces cuando lo pienso me... "


Inclasificable en un género particular este pequeño gran libro de Andrés Neuman, por fuera un peso pluma y por dentro contiene plomo y pólvora a punto de entrar en contacto con la chispa que lo prenderá, somos lo que crecimos para ser y aun así, en esa afirmación banal e irrefutable  actuamos como peces varados, esperando hasta el último instante el agua redentora en la que poder respirar, en la que vivir.

¿Cómo hacerlo cuando acucia la enfermedad? ¿Qué se espera de nosotros cuando ésta nos acecha? Nadie tiene la respuesta, ni siquiera Andrés Neuman que solo nos ofrece una ventana de algo que podría ser, sin embargo, si nos asomamos a ella y prestamos atención, nos reconoceremeos en el paisaje.

Mario padece una enfermedad incurable, no le queda mucho tiempo de vida, está casado con Elena y tiene un hijo de diez años, Lito. Cuando el horizonte de la vida se convierte en un muro que ya se puede tocar con las manos, cuando hay que hacer las paces con uno mismo y el tiempo apremia puede que nos dispongamos a dar lo mejor de nosotros mismos. Por ello, Mario decide hacer su último reparto, en una provincia distante acompañado por su hijo, para conocerlo, para conocerse. Dicen que en lo últimos momentos nos pasa la historia de nuestra vida por delante en unos zegundos, Mario tiene tiempo para reflexionar, para recordar...hay mucha nostalgia en el libro, por lo que era, por lo que es, un análisis de por qué todo ha resultado ser lo que es. En casa se queda Elena, leyendo, reconociéndose en lo que lee, buscando el sentido de la vida, de la muerte y de la enfermedad en los libros y tratando de sentirse viva en los brazos de otro hombre al que no ama pero al que desea, o quizás desee lo que es ella misma cuando está con él.

Los capítulos, breves, se van sucediendo en monólogos en secuencia, Lito, Mario, Elena, hasta el final del libro. Los personajes interactúan en diálogos y se percibe la inocencia infantil de Lito y como empieza a percibir el mundo alrededor a la vez que ignora el destino de Mario, que se dirige a él con todo tipo de apelativos cariñosos mientras le da unas improvisadas lecciones de vida. Desde la distancia, el desespero de Elena.

Una pequeña obra maestra tanto en forma como en fondo. Admirable la forma de escribir de Neuman. De lo mejor que he leído en mucho tiempo.

lunes, 24 de junio de 2013

Mortal y rosa, de Francisco Umbral

"Niño mío, hijo, fruta fugaz, manzana en el mar, siempre lo he dicho, milagro instantáneo, doblemente imposible, estoy aquí, en el desorden de tu ausencia, entre los colore, animales, objetos, hierros, ruedas y seres de tu mundo, tan muertos sin ti, juguetes de un sol que apenas los roza, y me mira tu ausencia de todas las paredes, encarnas en fotografías cuando halago el tacto de nada. No estás"

Si me hubieran dicho hace meses que acabaría fascinado por una novela de Francisco Umbral habría bloqueado el intento de persuasión al instante, mirando hacia arriba y reuniendo mis prejuicios alrededor para neutralizar el ataque. Partía con expectativas tambaleantes y debo reconocer que ha valido la pena desde la primera mayúscula hasta el punto final.

Mortal y Rosa tiene un tono variable, se va modulando dependiendo de los pasajes por los que sobrevuela, mengua en existencialismo deglutido y asimilado cuando se asoma al mundo y se intensifica con la candencia de mil fuegos cuando se acerca a la herida: la perdida de un hijo en la más tierna infancia.

Escrito en forma de diario en un monólogo interno cargado de lirismo el autor reflexiona como el que piensa a borbotones. Inspecciona su propio cuerpo y a partir de él revisita el mundo, analiza con precisión cada instante y lo carga de cinismo, recoge la sapiencia acumulada por los escritores a lo largo de los siglos y la vierte en el libro reafirmando sus convicciones y subyace el dolor, un dolor al que nos vamos acercando a medida que vamos avanzando, que va apareciendo gradualmente como si al fondo de un túnel oscuro una luz de neón nos ofreciera los primeros retazos intermitentes de una clínica hasta que la iluminación se hace perpetua y nos abocamos al final.

Deshinibirse para comprender, para crear, descargar el lastre de la cultura y mirar con ojos de niño, dibujar y escribir con un impulso pueril y virgen, dejarse arrastrar por un flujo que somos demasiado cobardes para encarar o frenar y que solo nos queda vivir. El pesimismo que se desprende de las páginas es recalcitrante, las visiones de los instintos humanos desde lo sexual a lo escatológico punzantes pero habla un alma herida en estado de pureza, un alma que se desviste e intenta volver a la infancia, sin conseguirlo del todo pero que percibe las glorias de la infancia a través de los ojos de su hijo. Los avatares del día a día, las transacciones, los contratos, la compraventa no son más que un ruido de fondo, en la infancia está la pureza y la cultura no es más que "la dignificación de la existencia".

Hablar así, primero desde el cuerpo, después desde el fondo del alma con una lanzada sangrante en el pecho que nunca cicatrizará, un recuerdo que baña cada minuto del día supone un ejercicio de honestidad tan magnánimo como encomiable. Un poema en prosa certero, con dientes y garras que va transformando al autor en un ser mal herido y agonizante que se dirige hacia una muerte en vida velada por un recuerdo.

El libro duele, el mensaje queda flotando en el aire hasta que se asienta y se comprende, se vuelve atrás durante la lectura para encontrar atajos a las revelaciones, a los sentimientos hechos palabras de manera inefable, en un sollozo contenido que finalmente estalla y se dirige al niño y más tarde al hijo, al recuerdo mientras se asume el dolor.

Recomiendo muy encarecidamente la obra. Huelga hablar de la dificultad que supone enfrentarse a la prosa de Umbral, cuidada y erudita, huelga igualmente pedir que se superen ciertos prejuicios estigmatizados sobre el autor por razones exógenas a lo literario, solo cabe destacar que se trata de una lectura que produce un cambio en el lector y que por lo tanto merece ser leída.

lunes, 6 de mayo de 2013

Agosto, octubre, de Andrés Barba



"Frente a él quedaban quince días de vacaciones. Tenía una sensación eufórica y callada de haber vencido en algo. Se volvió solemne en casa, presuntuoso, independiente. Veía a sus padres y a Anita y le parecían figuras un poco lejanas e irritantes. No se molestaba ni siquiera en sonreír. Cuando estaba junto a ellos permanecía un poco ausente -Hijo este verano estás insoportable (Mamá)-, pero les dejaba hacer, permanecía a su lado y e marchaba en cuanto podía, sin más explicaciones que la de que se iba al club. Pero no iba al club, tenía una sensación ambigua-la podría llamar alegría, pero se retorcía y cambiaba de forma y de aspecto constantemente-de que se había activado a su alrededor una especie de campo magnético.

Salir de la niñez, quedar despojado de ese halo protector que nos rodea y que nos es inherente casi por derecho, salir paso a paso hacia la adolescencia y sentir como dejamos atrás la calidez para adentrarnos en el frío de un vacío que tendremos que ocupar y contra el que nos rebelaremos. Buscar un lugar y forjarse una identidad sin demostrar nuestras flaquezas, aunque duela. Aprender a caminar solo e insistir en que nadie nos ayude. Divisar varios caminos y elegir el incorrecto, volver a empezar, esta vez con una herida, empujado por el estímulo de haber sobrevivido, un poco más consciente, un poco más adulto.

Tomás percibe los cambios en su cuerpo mientras se prepara para unas vacaciones con las familia en la costa. Lo que antes le había parecido una rutina de temporada se le hace cuesta arriba : está cambiando, no es el mismo y no espera lo mismo. Este mes de agosto Tomás dejará atrás a los jóvenes con los que antes se relacionaba buscando nuevas sensaciones, buscándose a sí mismo y conocerá a un grupo nuevo integrado por adolescentes que residen en el pueblo costero todo el año cuya anarquía en la forma de vida fascinará a Tomás desde el primer encuentro. En agosto Tomás se dejará llevar y dará o intentará dar rienda suelta a sus pulsiones bullentes, sacar todo lo que se mueve dentro de él focalizándolo en la iniciación al sexo, a las drogas y a la violencia. Se deja arrastrar por una rebeldía naciente y típica: la del adolescente que oye los gritos de su hermana pequeña, las reprimendas constantes de sus padres y el desenlace de la enfermedad de su tía a la que quedan pocos días de vida como un ruido de fondo del que quiere permanecer ajeno sin lograrlo del todo por el constante flujo de sentimientos. Se deja arrastrar y acaba consumido por un hecho atroz, una situación que se va de las manos y que lo atormentará desde los últimos días de verano hasta octubre.

Octubre lejos de la playa sobre cuya arena queda un hecho sórdido que lo obsesiona, que le oprime el pecho y que no le deja dormir. ¿Cómo remediarlo? No se puede deshacer pero se puede volver atrás e intentar paliarlo. Tomás ha cambiado, le han arrancado la niñez y lo han lanzado al mundo para aprender a ser adulto pero hay que empezar de nuevo.

La lectura de este libro de Andrés Barba fue toda una sorpresa, he de decir que la disfruté mucho, quizás adolezca de algún fallo, de algún giro innecesario que rompe con la naturalidad del proceso de madurez diferenciando el de Tomás mediante un hecho específico. No obstante, el autor es capaz de descripciones introspectivas muy notables que en mi opinión son el punto fuerte de la novela, un recorrido por el fuero interno mediante sensaciones y experiencias que no dudaría en recomendar.

lunes, 29 de abril de 2013

Porvenir de Jose Canteli

Sinopsis editorial

Álex, un lúcido redactor creativo, es abandonado por la sensual y encantadora Olga después de seis años de relación y varios meses de peleas. Lo que en principio puede ser un alivio, se convierte en un problema cuando empieza a revisar la trayectoria que ha tomado su vida. De pronto, percibe un aire de irrelevancia en todo lo que ha hecho y para imprimir un cambio de rumbo decide abandonar su agencia de publicidad. No quiere seguir escribiendo anuncios, inventando historias y frases con gancho para empujar a la gente a comprar de forma compulsiva en una sociedad en la que casi nadie da muestras de importarle nada que no vaya a suceder a corto plazo.

Para escapar de sus tribulaciones, se refugia en una villa montañosa y comienza a impartir clase en un instituto, mientras intenta recuperar una antigua y frustrada vocación: ser novelista. Allí conocerá a Raquel, una mujer enigmática y fascinante, que sin embargo no parece estar a su alcance. Poco a poco Álex se va rehaciendo en su arcadia particular, hasta que su pasado irrumpe para saldar cuentas pendientes: Olga lo reclama con urgencia y, a su vez, unas viejas anotaciones para una campaña llamada Porvenir le traerán unos cuantos quebraderos de cabeza, haciéndole preguntarse hasta qué punto una persona puede engañarse e ignorar la marcha del mundo y hasta la suya propia.

Opinión

Sorprendente el debut literario del joven autor asturiano Jose Canteli. De una trama aparentemente plana se escinden ideas, descripciones y reflexiones comunes a las de la mayoría de los lectores que se adentran en las páginas de su novela "Porvenir" desencadenando el efecto inmediato de identificación con los personajes y creando un ambiente de familiaridad que incita a avanzar en la historia hasta el final para saber qué depara un fragmento de vida que podría ser la de cualquiera de nosotros.

Álex, un joven redactor creativo que trabaja para una empresa de publicidad ve su vida tambalearse cuando la relación amorosa con Olga termina, una relación sustentada a lo largo de seis años por la rutina. El cambio en Álex no es inmediato, va surgiendo gradualmente a medida que va analizando su vida, la relación con sus padres, su inclinación intelectual por el mundo de las letras y la literatura y su elección por la Filología como opción universitaria frente a las opciones más pragmáticas que ofrecen las carreras orientadas al mundo de las ciencias. Pronto Álex sentirá una suerte de desencanto, una desubicación existencial que lo hará romper con todo y cambiar de escenario lejos de la ciudad, en un paraje que contrasta por lo bucólico en el que empezará a desarrollar sus pulsiones literarias a la vez que se dedica a la enseñanza. Álex empezará una nueva vida con las expectativas no muy altas sino más bien como consecuencia de una huida aunque pronto comprobará que no ha cerrado del todo la puerta de su pasado y que éste irrumpirá en su vida obligándolo a debatirse ante nuevas diatribas en el ámbito laboral, amoroso y personal.

Lo más destacable en la novela es, sin duda, el estilo del autor. Se trata de una historia muy bien escrita, con una pulcritud en la estructura y en el uso de las palabras muy notable. Es remarcable el desarrollo de reflexiones sobre temas de calado social evidente: las estrategias manipulativas de la publicidad, los efectos del capitalismo en una sociedad imbuida en sus efectos y que vive bajo los mismos sin apenas reparar en ello e incluso la concienciación ecológica. Otro punto importante a destacar es la profundidad de la que el autor dota a la voz narrativa en tercera persona consiguiendo reflexiones someras y bien curtidas. En resumen, es una muy buena novela de un escritor novel que no dudo en recomendar.


José Canteli nacíó en Oviedo en 1985. Es licenciado en Filología Hispánica y Máster en Nuevo Periodismo y en Formación del Profesorado de Secundaria. Porvenir es su primera novela.

Encontraréis más información en la página web del autor.

La novela está disponible tanto en versión digital como en papel.



Por último, dar las gracias al autor por facilitarme un ejemplar en versión papel.

jueves, 6 de septiembre de 2012

No todos moriréis de Antonio Jareño Nota de publicación y reseña

En primer lugar, agradecer a Antonio Jareño la amabilidad de ofrecerme un ejemplar digital de su libro  No todos moriréis, publicado en edición digital Kindle en Amazon, página donde se puede adquirir. Para más detalles sobre la adquisición de la novela y para la descarga de los cinco primeros capítulos de forma gratuita podéis visitar la página web del autor.

"El mayor deseo de los hombres es la juventud eterna. Desde Merlín a Cagliostro, Brown-Séquard y Voronoff, charlatanes y sabios han perseguido el mismo ensueño y sufrido la misma desilusión. Nadie ha descubierto el secreto supremo. Sin embargo, tenemos de él una necesidad más y más imperiosa"

Esta cita, atribuida a Alexis Carrel, galardonado con el premio Nobel de Medicina en 1912 encierra gran parte de la trama del libro que nos presenta Jareño. Carrel desdicó gran parte de su vida a investigar sobre la regeneración de tejidos con las esperanza de encontrar una cura a la muerte al luchar contra la vejez y al ir rejuveneciendo. Son citados ejemplos de una meduda capaz de regenerar todo su organismo y así prolongar su vida además de otros no menos curiosos pero la novela de Jareño  es antetodo una novela de acción, de misterio y casi un thriller con un gran componente adictivo.

La narración presenta varias voces, varias tramas que se van entrelazando hasta confluir en un sólo punto, se mezclan personajes y diversas ciudades del mundo en un thriller que toca el misterio, lo religioso e incluso algunos pensarían sobre la ciencia ficción.

El padre Humberto descubre, en el siglo XIX, entre la gente asistente a una celebración litúrgica a un grupo de jóvenes a los que cree haber visto cincuenta años antes, escribe sus impresiones en una carta que llega al padre Alonso, un sacerdote que sufre una crisis de conciencia y que se decide a investigar el caso, viajando primero a Roma y más tarde a Berlín.

Andrés es un empleado de un banco que, intentando resolver un sencillo caso de robos en cajeros automáticos es testigo de un salvaje apuñalamiento después del que la víctima, al cabo de unos minutos, se levanta y continúa caminando. Walter, responsable de la seguridad en el banco y mejor amigo de Andrés morirá a manos de Goran, un ex-militar croata que trabaja a las órdenes de Ingaldsen, un científico que dedica todas sus fuerzas a encontrar la fuente de la eterna juventud y obsesionado por encontrar al Judío Errante y así resolver el misterio. Andrés intentará vengar a su mejor amigo y encontrará en el camino de su tarea al padre Alonso y a Laura, una cirujana en prácticas.

Es un libro muy bien documentado, las referencias científicas y teológicas son recurrentes ofreciendo una base sólida a la trama, diversas leyendas explican el oprigen de las leyendas sobre ese Judío Errante que vaga por el mundo sin envejecer ni morir por el cual batallarán la ciencia por un lado para completar sus objetivos y la religión por otro para esclarecer los misterios de la trascendencia.


Antonio Jareño es profesor de Filosofía en un instituto, nacido hace 52 años en Murcia. Casado y padre de cinco hijos, esta es su primera novela.
Antes había ganado algunos concursos de relatos breves, que lo animaron a dar el paso y escribir "No todos moriréis", una novela de aventuras y misterio que transcurre en distintas localizaciones de Europa y América.

Después de una larga época de lecturas muy exigentes agradecí leer una novela entretenida, amena y que no requiere mayor esfuerzo, la trama subdividida en lugares y personajes le da mucha agilidad. Es difícil dejar en libro a un lado hasta saber quienes son esos misteriosos seres inmortales y el destino de Andrés y el padre Alonso. Una novela muy recomendable para una lectura rápida y para dejarse arrastrar por una aventura que asegura acción, suspense e incluso alguna que otra risa.




lunes, 20 de agosto de 2012

Amarillo, de Félix Romeo

No todos los libros se prestan al mismo tipo de reseñas, en este caso no nos encontramos ante un libro con una estructura típica, presentación, nudo y desenlace, no es innovador porque sea  el único que cumple estas características, hay muchos más pero sabemos el final de Amarillo antes de leer las primeras palabras, conocemos el desenlace al leer la contraportada del libro, la trama se resume en una frase simple: Félix Romeo nos habla del suicidio de su amigo Chusé Izuel. Únicamente cuando nos adentramos en las páginas de este breve vemos las dimensiones que alcanza la obra.

"Éste es un libro sobre el crimen perfecto. Sobre la memoria, sobre la imposibilidad de recordar [...] Sobre las cuatro cosas que recuerdo de ti. Sobre todo es un libro sobre las mil cosas que no recuerdo de ti [...] Todo empieza con una pregunta: ¿cómo no me di cuenta de que te ibas a suicidar? [...] ¿por qué desde hace años arrastro una terrible sensación de culpa por tu muerte?



Félix Romeo nos habla de su amigo Chusé Izuel, un prometedor escritor al que describe como poseedor de una personalidad insegura a la vez que intenta mostrarnos los indicios que nos llevan a deducir su enorme talento literario y su introspección psicológica, su mundo interior, fuente de virtudes y defectos, de risas y de lágrimas, de un carácter hiperactivo o ataráxico y carente de vigor. Félix Romeo nos muestra los claros y los oscuros, a veces en un esfuerzo por no ser parcial, por ser objetivo, por poner todas las cartas sobre la mesa en un ejercicio de honestidad y sinceridad para con su amigo y para consigo mismo. Por ello, es difícil no sentir una cierta fascinación o empatía hacia Chusé Izuel, probablemente por el retrato que nos ofrece Romeo, tan veraz como sea posible, sin dejarse nada en el tintero. Presenciamos desde una conversación con Luis Goytisolo que Romeo reproduce transcribiéndola de unas grabaciones en las que Chusé diserta sobre literatura hasta episodios de frustración literaria en los que no es capaz de producir un buen texto. De la misma manera en que Romeo llega hasta el fondo para extraer a la superficie una imagen nítida de Chusé, se sumerge en sí mismo para extraer a la superficie una explicación que le permita comprender por qué su amigo tomó una salida tan drástica, Romeo no lo comprende, no se lo esperaba e incluso se siente culpable, el libro está marcado de principio a fin por un fuerte sentimiento de culpa; culpa de no haber sido consciente, culpa de no haberlo podido evitar, culpa de no haber comprendido.

En ningún momento, ni cuando Romeo nos habla de Chusé o de sus propios sentimientos hay exaltación o sentimentalismo. Es un testimonio, una serie de episodios que relatan experiencias casi elegidas al azar, del mismo modo en que la memoria las selecciona cuando recuerda.

La novela es dura, mucho, tanto en el contenido como en el tono, se experimenta la sensación de estar escuchando a Romeo relatarla entre sollozos, rabia, impotencia y nostalgia. No es una novela fácil de recomendar aunque no puedo resistirme a hacerlo, por lo tanto, dirijo la recomendación a todo lector que, sabiendo lo que va a encontrar, quiera leer un testimonio procedente de lo más profundo del alma.


Félix Romeo (1968-2011) escritor, traductor y agitador social conocido por el gran público a través de sus obras y por ser el director de "La Mandrágora". Cumplió condena por insumisión e impartía conferencias y traducía del italiano y del portugués.




Gracias a @Offuscatio por la recomendación a su vez hecha por @LilVia.


viernes, 27 de abril de 2012

Los cuadernos del Hafa, de Pablo Cerezal.

Es una tarea difícil para mí intentar catalogar la primera novela de Pablo Cerezal, me viene a la mente un sin número de etiquetas que descarto por resultarme demasiado obvias o por no atenerse a la realidad de lo que verdaderamente encontramos en el libro.

Como punto de referencia  geográfico y eje esencial  de la trama encontamos el Hafa Café en Tánger, familiar para muchos por la célebre composición de Luis Eduardo Aute, cantautor sobre el que aparecen algunas referencias en el libro. Referencias hay muchas, el libro está plagado de ellas, los nombres se suceden, aparecen en conversaciones entre los personajes, en reflexiones... y es ésta una de las características que más me ha llamado la atención. Supongo que habrá lectores que encuentren esta sucesión de nombres excesiva, incluso agotadora, para mí supuso ver  a personajes que imaginamos en otro contexto cultural tomar forma en torno al Hafa Café y ser parte integrante de la trama junto al resto de los personajes ficticios. Aparecen algunos exponentes de la Generación Beat, William S. Burrough, los Bowle; Brian Jones y  Brion Gysin intercambian una estremecedora carta casi al final del libro. Este grupo de personajes menciona a su vez a otros exponentes de la cultura de la época. Las referencias me han llevado a querer conocer la literatura de Mohamed Mrabet, hasta ahora un absoluto desconocido para mí y a interesarme más por la música de Jajouka.

Pero hay aún bastante más que todo esto, lo que ofrece el otro grupo de personajes, no son célebres, componen la sociedad marroquí y a través de ellos también discurre la acción. Como si de un curso de civilización se tratara, estos personajes nos guían por las costumbres y modos de pensar árabes, en general, y marroquíes en particular. Mantienen conversaciones en las que ponen de manifiesto sus ideales políticos, su visión del país, del mundo, nos adentran en su cocina, en sus casas e incluso en sus alcobas y nos plantean una pregunta retórica que carga con una gran parte del peso de la novela ¿Qué es Oriente y qué es Occidente?


Pero quizá lo principal a destacar sea el estilo del autor. De pasajes que rozan lo soez, reproducidos sin ningún tipo de tapujos, relacionados con el sexo y las drogas, pasamos a párrafos de absoluta belleza y maestría del lenguaje, encontramos citas indelebles que se clavan en la memoria y reflexiones que hacen que el lector cierre por un momento el libro e intente elaborar una opinión sobre lo planteado.

Algunos pensaran que el libro se sirve de la treta comercial del uso argumental del sexo y de las drogas pero la realidad, bajo mi punto de vista, es totalmente opuesta. Por lo citado anteriormente y por algunas razones más, el texto no resulta maquetado y listo para el consumo masivo, da más bien la impresión de ser un ejercicio experimental, al más puro estilo de las composiciones a las que todos los aficionados a la literatura nos hemos aventurado alguna vez, pero de una calidad sublime. Creo que aquí es donde radica el encanto esencial del libro.Parece estar escrito sin pretensión alguna pero destaca por lo personal del argumento y por la valentía de su estilo.