"Tonia, mi abuela, según mi opinión, no estaba en absoluto loca. Era original. Una mujer singular. No era una mujer fácil; esto es un ligero eufemismo. ¿Loca? No. Aunque hay quien, sobre este tema al igual que sobre muchos otros, alguien que no comparta mi opinión tanto en el pueblo como en la familia.
La historia que os voy a contar es la de mi abuela y su sviper- así llamábamos al aspirador enviado por Yeshayahu, el hijo mayor del abuelo Aharon, esposo de la abuela Tonia."
"Era una tragedia tanto para la abuela como para el abuelo, decía mi madre. Mi padre debería haber vivido de otra forma, una existencia más conforme a su personalidad y a sus aptitudes. Pero mi abuela estaba decidida a pelear con uñas y dientes por la granja, y clavó sus uñas en la tierra, en la casa y en nuestra carne. Cada uno tiene sus enemigos, el de mi abuela era la suciedad"
Meir Shalev, celebérrimo autor de historias israelí nos presenta en esta ocasión un relato desenfadado, exagerado y testigo directo del humor judío situado en su pueblo natal, Nahalal, en el recién creado estado de Israel. Rememora la figura de su abuela desde la llegada a tierras palestinas en las que los colonos judíos procedentes de Europa se agrupaban con el solo propósito de levantar un país de la nada, bien en kibutzim o en moshavim, trabajando la tierra en cuerpo y alma con las esperanza de un futuro mejor, incierto para los que sudaban desde la salida hasta la puesta de sol pero prometedor para las generaciones venideras.
A partir de un flashback del autor, basado en recuerdos de vivencias e historias, conocemos en detalle a sus abuelo: Aharon, un hombre simple, algo hedonista e idealista y a su pragmática esposa, Tonia, recién llegada de Rusia a una tierra inhóspita que se esforzará por hacer habitable. El autor la recuerda como una auténtica obsesiva por la limpieza, con un trapo siempre al hombro para hacer relucir todo objeto que osara albergar el más mínimo indicio de suciedad, con una oscura tendencia a dejar entrar en la casa solo a los miembros de la familia, a quienes imponía un severo código de higiene y con una manía particular: la preservación de una habitación, un cuarto de baño, cerrado a cal y canto en el que nadie, salvo una excepción, entró jamás.
Parece una historia jocosa, hiperbólica, llevada a los extremos y, sin embargo, el sustrato alberga un fondo firme que sustenta un periodo histórico, una manera de pensar, la filosofía de vida de unos inmigrantes que llegaron a una tierra prometida aún por construir. Shalev alterna en los episodios lances que nos hacen soltar alguna que otra carcajada a la vez que evoca su niñez y adolescencia . El matrimonio tiene dos hijos: uno se queda a trabajar la tierra en Nahalal, el otro emigra a Estados Unidos donde hace carrera. Socialismo contra capitalismo ¿cuál es la clave del éxito? La metáfora que ejemplifica esta dicotomía no es otra que la aspiradora americana.
El hermano que vive en Estados Unidos relata en largas cartas cómo se ha adaptado al "American way of life", cómo le ha sacado partido y provecho, el hermano que trabaja la tierra de Israel lee con escepticismo e incredulidad las historias de éxito y de la cultura del bienestar mientras sigue con su vida y con las manos llenas de tierra. Surge así una rivalidad entre hermanos que se exacerbará a la llegada del último regalo procedente de América: el mejor utensilio para la limpieza del hogar: una aspiradora americana.
Todo el pueblo asistirá atónito a la llegada de un objeto extraño para ellos, incluso el embalaje, ver portada del libro, causará reacciones encontradas. La abuela Tonia estará encantada con su nuevo regalo hasta que un descubrimiento sobre este hará que quede relegado al cuarto de baño en el que no entra nadie.
Un libro muy recomendable para pasar un buen rato de lectura que tendrá sus raíces en un relato descriptivo de la vida de los primeros colonos del recien creado estado de Israel así como de la forma de ver la vida a través de un prisma político, sin ánimo de ser exhaustivo o adoctrinante, que explorará el socialismo sionista oponiéndolo al capitalismo americano. Avalado por autores como Nicole Krauss y Jonathan Safran Foer, Meir Shalev se eleva como uno de los máximos exponentes de la novela israelí contemporánea y, sobre todo, del humor judío.
