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lunes, 28 de mayo de 2012

"La broma" de Milan Kundera

De las novelas de Milan Kundera (1929) que he leído quizás sea "La broma" la que presenta un estilo más sencillo, más minimalista y bastante contrapuesto al de  "La insoportable levedad del ser", su obra más conocida  con la que tiene algunos puntos en común en la raíz temática. No obstante, se percibe en esta primera novela del autor checo su gran genialidad, al leerla nos damos cuenta que ha sido escrita por un genio menos experimentado y se puede considerar la antesala de una galería de libros que se bifurcarán en dos etapas- la etapa checa y la etapa francesa en la que genialidad y experiencia se unirán para conformar un compendio de novelas, ensayos y escritos encuadrables en otros géneros, como teatro y poesía que convertián a Kundera en un gran exponente de la literatura mundial.

Un punto en común de las dos novelas citadas es el contexto histórico: la Checoslovaquia en el regimen comunista y la fuerte carga política que aparece en reflexiones y que tiene una fuerte incidencia en las vidas y en el destino de los protagonistas.

"La broma" es un libro a cuatro voces, las de Ludvik, Kotska, Jaroslav y Helena; los cuatro narradores de la historia que nos dan su punto de vista sobre el resto de personajes y sobre las diversas situaciones que conforman la trama, generalmente por separado salvo al final, momento en que confluyen varios narradores.

"El optimismo es el opio del pueblo! El espítitu sano hiede a idiotez. ¡Viva Trotski!"

Estas palabras son escritas en una postal por Ludvik , un estudiante que apoya al Partido Comunista y que decide enviarlas a la joven con la que mantiene una relación, Marketa, en tono de broma. Ella, incapaz de dilucidar el contenido satírico del mensaje lo denuncia al tribunal y Ludvik es expulsado del Partido a pesar de intentar todo cuanto está en su mano para evitarlo, incluso intenta explicar su acción a Zemanek, más tarde esposo de Helena, que se muestra impasible e inflexible respondiendo que no hay nada que pueda hacer desde su elevado cargo en el Partido. Ludvik es enviado a trabajar a las minas, donde conoce a otros condenados por subversión y a Lucie, personaje sin voz narrativa del que Ludvik se enamora perdídamente y del que vamos conociendo detalles a medida que va avanzando la novela. Durante estos años, Ludvik experimenta un profundo rechazo a la sociedad alienada por los falsos ideales comunistas que promueven la hipocresía, el falso entusiasmo por el régimen y la anulación de la libertad de pensamiento. Estos hechos, unidos a la tempestuosa relación de Ludvik con Lucie hacen que el protagonista se hunda en el desencanto y tenga una idea central en la cabeza: la venganza contra los que ocasionaron su caída, particularmente contra Zemanek.

Por medio de Jaroslav, en un capítulo dedicado al folklore popular checo y al jazz, se nos presentan reflexiones sobre el valor de lo autóctono en contraste con lo que "globaliza" y anula la identidad (metáfora evidente de la situación política ) y somos testigos de una exaltación de la música de los pueblos y de los parajes checos. Jaroslav, por lo tanto, encarna la vida pasada de Ludvik, con el que tocaba en un grupo local antes de que este partiera a la ciudad a hacer su carrera universitaria.

Kotska acoge en su casa a Ludvik, que llega a la ciudad con la idea de vengarse de Zemanek seduciendo a su mujer, plan que es llevado a cabo con éxito pero que más tarde, por diversas causas, hunden a Ludvik de nuevo en la más profunda de las amarguras.

La novela está narrada en flash-backs, en el inicio de la novela somos testigos de esta visita de Ludvik a Kotska y a partir de aquí se van relatando los hechos pasados para volver al final al presente. Kotska es cristiano y rivaliza en opiniones con Ludvik y es crítico con sus acciones y con su estilo de vida, a su vez, es el único conocedor del destino de Lucie y es él quien nos relata la vida de esta desde que se separa de Ludvik hasta el momento en que éste vuelve a la ciudad.

Disfruté de la novela, más del principio que del final, aunque el clímax de la última parte me dejó una reflexión importante ¿Puede la vuelta a los orígenes redimirnos de las culpas y sanar las heridas de las batallas de nuestra vida?

Adjunto las magníficas reseñas de otros compañeros de viaje