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lunes, 8 de abril de 2013

Las Olas de Virginia Woolf

En esta ocasión me desmarco de las lecturas actuales para recuperar el hábito de reseñar novelas que signifiquen algo especial para mí, novelas que han solidificado los cimientos de lo que más tarde busqué partiendo de este origen, de lo que me convertiría en el lector que soy, historias que me hablaron directamente y a las que vuelvo sin cesar, libros de páginas desgastadas por el uso que contrastan con el blanco  iridiscente de las páginas de las historias que no me hablaron tanto y que por eso ya olvidé. Uno de esos libros amarillentos, junto Al faro, de Virginia Woolf es, sin duda quizás la obra maestra de la misma autora, Las olas

"En mi soledad, suelo caer en la nada. Debo empujar mi pie hacia atrás furtivamente para no traspasar el filo del mundo y caer hacia la nada. A veces tengo que golpearme con fuerza la cabeza con una pared dura para llamarme de vuelta a mi propio cuerpo"

La cita es bastante descriptiva. En Las Olas, novela que muestra las capacidades de Woolf en su plenitud, la técnica del monólogo directo alcanza su auge y el grado supremo de expresión. Es una novela experimental que rompe con los esquemas tradicionales, no podemos hablar de una trama; no existe. Es un libro escrito a seis voces, las de los seis amigos que reflexionan sobre sus vidas desde la infancia a la madurez y que a su vez, dan vida a una séptima voz que no llega a expresarse por sí misma: un personaje auxiliar de vital importancia en la novela que conoceremos al detalle por las referencias de los otros seis.

La técnica requiere una destreza muy depurada; las reflexiones fluctúan y se entrelazan en una especie de vaivén poético singular que da la impresión del movimiento de las olas, seis voces diferentes, con aspiraciones diferentes que confluyen en una masa acuosa compartida sugiriendo una idea de origen y fin común. El fluctuar es poético y el uso del lenguaje y las imágenes recuerdan a un poema en prosa más que a una novela

"Finjamos que la vida es una sustancia sólida de forma esférica con la que jugamos con los dedos. Finjamos que podemos componer una historia sencilla y lógica de manera en que cuando hayamos acabado con un asunto podamos pasar de manera ordenada al siguiente"

No merece la pena entrar en las particularidades de cada uno de los personajes aunque sí, de manera general, en los temas que trata la novela: los temas versan sobre la incapacidad de adaptarse a un sistema preestablecido en el que no se encaja por las peculiaridades inherentes a una personalidad excéntrica o lejana de lo convencional, sobre el anhelo del amor y el ansia porque se materialice o sobre las inseguridades y los temores contra los que no podemos luchar: el yo siendo el más feroz enemigo del yo. La mayor parte de temas son recurrentes en la obra de Woolf aunque aquí maximizados por la profundidad de la que es capaz la autora.

"Cuanto mejor es el silencio; la taza de café, la mesa. Cuanto mejor no es sentarme al lado de mí mísma como el ave marina solitaria que abre sus alas en el poste. Deja que me siente aquí con cosas desnudas, con esta taza de café, con este cuchillo, con este tenedor, cosas en sí mismas, yo siendo yo misma"

Debo advertir de que no es una lectura fácil, muchos son los lectores que no se adaptan al estilo de Virginia Woolf, intimista y aparentemente oscurecido por el ostracismo de las convenciones literarias que parece dificultar la comprensión del texto. Recomendaría  la obra sin dudarlo a aquellos lectores que piensen que el como es tan importante o en ocasiones más aún que el qué. No quiere decir esto que la obra de Woolf carezca de profundidad o de mensajes claros. Para llegar a ellos será necesario adentrarse en senderos tortuosos  aunque de belleza indiscutible que serán más accesibles para aquellos que sean capaces de sentir en lugar de razonar, de dejarse llevar por el texto en vez de controlarlo y de leer en lo más oculto de sí mismos para regresar revitalizado con la promesa cumplida de una clarividencia de lo externo renovada.

jueves, 17 de mayo de 2012

Al faro, de Virginia Woolf

A todos los aficionados a la lectura nos han formulado la pregunta "¿Cuál es tu libro favorito?". Nunca sabemos qué contestar. Elegir uno de todos los que hemos leído es algo imposible.
Hoy os traigo un libro que no puedo categorizar como mi favorito aunque sin duda está entre ellos: Al Faro, de Virginia Woolf.

Con frecuencia se cataloga este libro en el estilo modernista pero tiene también un número de características propias de su autora, Virginia Woolf (1882-1941), genial escritora inglesa cuya personalidad ha trascendido casi tanto como su obra, aunque esto merecería una entrada aparte.

Delimitar el tema de Al faro es extremadamente difícil; el hilo argumental es menos relevante que la manifestación de la psique de los personajes, que sus sensaciones y percepciones. Los vamos conociendo y formando su imagen a través de lo que perciben y piensan y rara vez por como interactuan. El estilo con que Woolf consigue este efecto es lírico, sensorial, de belleza indiscutible en la que el lector se recrea y disfruta en cada frase apesar de la aridez de muchos fragmentos. No obstante, el estilo de Woolf es más accesible que el de su admirado contemporáneo, James Joyce, merece la pena señalarlo porque ambas figuras son con frecuencia comparadas.

Numerosas citas podrían servir de ejemplo

"Todo es efímero como el arco iris"
  "Si se atuvieran a la propia experiencia, sentirían siempre que eso no es lo que quieren, que no hay nada más aburrido y pueril e inhumano que el amor, pero, que al mismo tiempo, es bello y necesario"

Las experiencias de la vida, el paso del tiempo son recurrentes a lo largo de la novela. Siempre que se menciona este hecho no se puede obviar a Marcel Proust, como ejemplo nos serviría un párrafo extraído de "En busca del tiempo perdido": El tiempo recobrado :

"Las partes blancas de la barba, hasta ese momento completamente negras volvían melancólico el paisaje humano de esta mañana, como las primeras hojas amarillas de los árboles cuando aún creíamos poder contar con un largo verano y que, antes de haber empezado a disfrutarlo nos damos cuenta de que ya ha llegado el otoño [...] Indiferente en ella misma, su vejez me desolaba advirtiéndome de que la mía se iba acercando"
                                                                                            Marcel Proust, En busca del tiempo perdido
 
Una característica presente en Al faro, compartida por otros libros de Virginia Woolf, sirva como ejemplo , es el uso de la línea temporal como figura estilística. El libro cubre solo dos días, separados por diez años. La acción de La señora Dalloway se desarrolla solo en veinticuatro horas.

Dicho esto, se puede pasar a una breve sinopsis introductoria.

El señor y la señora Ramsay reciben a un grupo de amigos en su casa de veraneo. La señora Ramsay expone su intención de visitar el faro al día siguiente, proposición revocada por su marido, que se antepone asegurando que las condiciones meteorológicas no lo permitirán. Este hecho se repetirá en la novela en conversaciones entre el matrimonio. Conocemos a Lily Briscoe, amiga de la familia y pintora, persona presa de inseguridades por la mentalidad vigente en la época que la supeditaba a la creencia de que no sería nunca una buena artista. Su antagonista y fuente de gran parte de temores es James, que a su vez es un gran admirador del señor Ramsay y de sus divagaciones filosóficas. A partir de aquí se van desvelando los personajes, sus miedos, temores, a través de sus percepciones y experiencias y siendo crucial en la trama el paso del tiempo.

Al faro es, sin duda, junto a En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, uno de los libros que más me han influenciado y a los que siempre vuelvo. Curiosamente es el libro que más veces he regalado,supongo que con la intención de que el lector al que está destinado lo disfrute tanto como yo. Recomendaría toda la obra de Virginia Woolf: La señora Dalloway como complemento a la intrincadísima lectura de Ulises, de James Joyce, pues se considera una respuesta de Woolf al escritor irlandés; La muerte de la polilla y otros escritos... Nunca podré determinar quien es mi autor favorito, hablando de una de ellas, he terminado mencionando a más pero creo que la persona que lea esta reseña se puede hacer una idea.

Reseña de @Atram14 del blog leersinprisa.blogspot.com