Hoy os presento una de las obras más representativas del siempre polémico Boris Vian (1920-1959), escritor francés de corta e intensa vida que desempeñó carreras paralelas en diversas disciplinas artísticas: escribió novela, poesía y obras de teatro además de ser un aclamado músico de jazz. Utilizó un gran número de heterónimos en su carrera, masculinos y femeninos y aunque el número al que ascienden es ya elevado se sospecha que existen aún más por descubrir. Por este detalle me he decidido a escribir sobre esta novela hoy. Ha venido a mi mente por el libro de Jose Paulo Cavalcanti (Una casi autobiografía) que estoy leyendo en el que hay un capítulo que habla de los heterónimos utilizados por Fernando Pessoa
La espuma de los días es un libro corto pero dividido en un buen número de capítulos. La acción toma lugar en Estados Unidos, principalmente en Nueva Orleans, cuna del jazz donde conocemos a Colin, un bon vivant que vive de una pequeña renta y cuya pasión más ferviente es este estilo de música, afición que comparte con el autor de la obra. Al principio se presenta como un personaje vacío y banal que no es capaz de llevar a cabo nada en la vida y cuyos días pasan impasiblemente, sin alicientes y sin preocpaciones que vayan más allá de asistir a fiestas y de conocer a mujeres.
Todo cambia cuando conoce a Cloé, su alma gemela, con la que se casa y vive feliz hasta que ésta cae enferma "tiene un nenufar en un pulmón", Colin la cuida comprándole flores y siguiendo las indicaciones precisas del médico. A la vuelta de un viaje previsto para la mejoría de Cloé ésta se cura súbitamente pero pierde un pulmón. Cloé vive ahora con un solo pulmón hasta que vuelve a caer enferma del otro, a partir de aquí, Colin deberá buscar un trabajo para seguir comprándole flores. Esta es la trama central del libro a la que se unen otras subtramas, cuyos protagonistas son los amigos y allegados de Colin que viven sus propias historias de amor, de celos, una en especial con un final trágico-cómico que roza lo absurdo, a la vez que la situación de Colin y Cloé se va haciendo más precaria.
El estilo del libro es delicioso, desde las descripciones de los lugares hasta la creación de personajes, a resaltar Jean Sol-Partre, que aparece mencionado y en forma de guiño al escritor y filósofo francés y el ratón gris de bigotes negros, la personificación de un ratón, poco más que un detalle pero ciertamente inolvidable para los lectores de la novela.
Los personajes son en ocasiones caricaturas llevadas al extremo, exageraciones pero subyace una crítica a la sociedad en varios aspectos: religiosos, morales... y las situaciones, a veces llevadas al extremo, producen un choque en el lector que lo hace reflexionar y plantearse cuestiones de toda índole.
Es un libro de agradable lectura que parte de lo banal y deriva hacia lo esencial en un viaje de situaciones absurdas, trágicas y a veces emocionales que en conjunto consiguen que esta obra sea, si bien no indispensable, al menos muy recomendable.
