Sabía desde el principio que quizás esta novela no era la mejor opción para iniciarme en la obra de Patrick Modiano (1945). Supongo que habría sido mucho mejor empezar con "El Café de la Juventud Perdida", probablemente el libro más relevante de este autor francés.
Es una novela breve, de fácil lectura en la que Patrick Modiano reconstruye la historia a partir de dos acontecimientos: la desaparición de Dora Bruder, una niña judía del París ocupado durante el nazismo y su deportación, meses más tarde, al campo de concentración de Austwitch. Es una novela de investigación contada en primera persona, Modiano va atando cabos, encontrando datos, hilando una trama en la que hay hechos factibles y algunas conjeturas. Poco a poco Modiano nos va ofreciendo el retrato de Dora, su apariencia física gracias a un periódico donde encuentra el anuncio de su desaparición, los lugares que frecuentaba, el colegio donde estudiaba, su fuga de un colegio de monjas en el que su padre la inscribe para protegerla así como la procedencia y profesión de los miembros de su familia.
Al principio imaginé que la trama iba a tener puntos en común con "Todos los nombres" de José Saramago: una trama basada en la investigación fortuita de un personaje desconocido, sin embargo, esta parece ser la única coincidencia. El libro de Modiano tiene un trasfondo desperanzador, abocado a un final trágico del que somos conscientes desde el principio.
Algo que llama poderosamente la atención es la descripción que el autor hace de París en el pasado y en el presente. Modiano, en el transcurso de sus investigaciones, menciona y describe las calles, los lugares y las estaciones de metro que encuentra en su camino y se pregunta cómo serían a ojos de Dora Bruder.
Concluyo señalando que es un libro recomendable, quizá para después de haber leído una obra más relevante de Modiano. Incita, sin duda, a querer seguir descubriendo al autor aunque en mi opinión, la verdadera finalidad del libro es querer recordarnos una gran lección que siempre nos enseña la Historia: que nunca hay que olvidarla.
