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lunes, 18 de marzo de 2013

El Sunset Limited, de Cormac McCarthy

"La civilización occidental se esfumó finalmente por las chimeneas de Dachau pero yo estaba demasiado encandilado para verlo"

"El que no cree tiene un problema. Se ha propuesto desentrañar el mundo, pero cada vez que descubre algo que no es verdad deja otras dos dudas en su sitio"

Seguimos descubriendo a Cormac McCarthy, esta vez, a través de una obra de teatro escrita y representada en el 2006, el Sunset Limited. Algunos expertos prefieren evitar el término "trama" para hablar de teatro, suelen utilizar preferentemente el término  "acción", algo que se presenta como un pequeño obstáculo   porque la obra carece de acción, de movimiento, es estática, con un solo decorado como fondo y hace pensar en las últimas películas de Ingmar Bergman, en las que prima el diálogo sobre decorados y atrezzo.

Únicamente dos personajes dan vida a la obra, Blanco y Negro, desprovistos de nombre y con el color de piel como sola alusión descriptiva. Negro es un criminal supuestamente rehabilitado gracias a su fe en Dios que salva a Blanco del suicidio en las vías del Sunset Limited. La obra empieza en el precario apartamento de Negro que trata de convencer a Blanco para que desista de su decisión. Tendrá comienzo una lucha dialéctica entre ambos que tomará argumentos de las fuentes de la historia, la filosofía, la literatura y sobre todo de la religión que Negro utilizará para disuadir a Blanco y que Negro  rebatirá dejando traslucir su profundo desencanto.

La combinación de colores que McCarthy ofrece nos hace pensar irremediablemente en un tajitu cuyos puntos complementarios se van desvaneciendo, un tajitu del que una hipotética fusión de colores no daría ningún tono de gris sino un blanco y negro indisolubles; dos polos opuestos equidistantes sin ningún tipo de punto de inflexión, a medida que avanza el diálogo, las posturas se tornan más extremas y el negro y el blanco más vivaces. Una oposición directa constante. La vida y la muerte, la fe y el ateísmo, la bondad y la maldad, la esperanza y el desencanto, un duelo de dos mentes inteligentes que razonan cuando una vida está en juego, una vida que para Negro es un valor supremo que pertenece a Dios y que para Blanco pertenece al hombre y cuyo fin depende de su libre elección.

"La dialectica del sermón presupone siempre una maldad"

La Biblia y sus eneseñanzas es un argumento recurrente de Negro para convencer a Blanco. Negro ha encontrado la fe y cree en el bien inherente e innato del ser humano a pesar del descarrilamiento, Blanco es un ateo convencido y presupone la maldad del ser humano para el que, de otro modo, no sería necesario ningún tipo de adoctrinamiento ni dogma que, según éste, ha servido diversos propósitos y ha acabado en ocasiones con civilizaciones enteras. Esta cita es un ejemplo claro de batalla dialéctica tal y como se presenta en la obra.

Dos posturas opuestas que casi fuerzan al lector a tomar partido por una o por otra, que lo obliga a reflexionar sobre la naturaleza humana y sobre el libre albedrío; una lectura impactante que retumba horas después de haber llegado a su fin y que me hicieron pensar que llegados a ese punto no habría ningún libro que pudiera salvarme. Una lectura que no dudaría en recomendar no sin advertir que puede herir ciertas sensibilidades por la vehemencia con que ambos discuten defendiendo a ultranza el color del cristal a través del cual ven la vida.


Existe una versión para televisión dirigida y protagonizada por Tommy Lee Jones en en papel de Blanco y por Samuel L. Jackson en el papel de Negro. Una versión altamente recomendable por su fidelidad al texto original y por las magníficas interpretaciones.