" Y descubrió que la felicidad no era ese estado de beatitud que había imaginado, la felicidad era un presagio, el presagio del bien, de la misma forma que la desdicha era el presagio del mal"
"Conocía a un tipo, Armand Delpastre, que había vivido con una bala alemana en el cerebro y que decía todo el tiempo "A mí, el metal me conoce bien" y luego se marchaba riéndose a carcajadas mostrando sus dientes de oro. Un tipo gracioso, Delpastre. Todo fue bien hasta que el día en que la bala, ya en tiempos de paz, terminó su trayecto. Un solo milímetro bastó para matarlo mientras dormía. En Albert, una bala imaginaria se había instalado cerca del corazón"
"A decir verdad, no le gustaba más la abundancia que la penuria. Sabía que la tierra daba en medida de lo que se la trabajaba, ni más ni menos. Entonces, cuando el cerezo que su abuelo había plantado se cubrió de cerezas hasta poder hartar en dos semanas tanto a hombres como a pájaros, fue el único que comprendió que el árbol no tardaría en morir"
9 de julio de 1961, el calor abrasa a los ciudadanos de una pequeña aldea francesa en la que todos se conocen. Albert Chassaing, protagonista de la novela trabaja en una fábrica de neumáticos, su mujer cose para la calle. La actitud ante la vida de ambos es opuesta. Suzanne está inmersa en un bovarismo latente que espera aflorar. Albert recuerda el caso de quien vivió durante años con una bala insertada a unos milímetros del cerebro y siente tener una bala similar alojada a un milímetro del corazón. La idea de suicidio presiona la bala más cerca del centro neurálgico del órgano vital y amenaza con penetrar el lugar certero que le quitará la vida. Pero Albert quiere hacer las cosas bien.
La idea de progreso es también distinta para ambos y aparece representada en forma de un televisor; el primero en llegar al pueblo. Albert, acostumbrado a la rutina de la fábrica y la vida en el campo se muestra escéptico, parece que el televisor abre una veda por la que Albert no puede caminar. Se produce así la expresión de inadaptación del protagonista ante un mundo nuevo que le inquieta. A pesar de todo, Albert quiere hacer las cosas bien.
Una reunión organizada por Suzanne entre los más allegados de la aldea con el propósito de ver a su hijo, alistado como soldado en Argelia provoca que Albert, ante las imágenes, recuerde el deshonroso episodio que le tocó vivir en la línea de Maginot y que compare las personalidades tan distintas de sus dos hijos: el que lucha en Argelia en una guerra absurda y sin propósito y el que cada noche, bajo las sábanas, devora libros y se apasiona por Balzac. Albert no llega a entender la atracción por la literatura de su hijo pero trata de comprenderla, intenta una vez más hacer las cosas bien.
En este pequeño libro que transcurre en un solo día, la figura de Albert Chassaing es determinante, un idealista rudo con manos manchadas de grasa y de tierra que intenta comprender pero que se siente alejado de la realidad que le toca vivir, que es capaz de admirar la pasión por lo que nunca ha experimentado sin llegar a comprenderla del todo, de manos fuertes y nervudas capaces de atrapar un pájaro sin que este perciba el mínimo atisbo de fuerza sobre su plumaje, y sin embargo, Albert alberga una bala encajada muy cerca del corazón que los hechos van acercando letalmente hacia el centro . Hasta el final, Albert hará las cosas bien.
