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lunes, 27 de agosto de 2012

La bestia del corazón, de Herta Müller

"El niño sigue hablando. Al hablar siempre queda algo en la lengua. El niño imagina que sólo puede ser la verdad aquello que queda en la lengua, como un hueso de cereza que no quiere bajar por la garganta. Sin embargo, la voz ,al hablar al oído, se levanta y está  a la espera de la verdad pero justo después del silencio el niño piensa que es todo una mentira porque la verdad tropezó en la garganta"

La bestia del corazón es, sin lugar a dudas, la novela que más me ha impresionado en lo que llevamos de año. Nos encontramos en  el Banato rumano, región histórica  del sudeste de Europa poblada por una minoría de suabos de expresión alemana, etnia a la que pertenece Herta Müller. La acción de desarrolla durante el regimen dictatorial de Ceauşescu, época de represión y deshumanización que la autora critica en su obra y de la que describe las consecuencias sociales con un estilo inigualable y magistral repleto de símbolos y metáforas, en el caso de esta novela usando a menudo la técnica del monólogo interno y los saltos temporales, flashbacks al pasado que dan solidez al retrato de la situación presente. Es el estilo de Müller la baza más importante y lo que destaca apenas leídas las primeras páginas, lo anteriormente citado y su habilidad para la creación de conceptos simbólicos diluidos en la trama para crear imágenes descriptivas recurrentes que funcionan como un código bidireccional entre el lector y la escritora son admirables.
Timisoara, lugar de nacimiento de Herta
Müller y lugar donde confluyen diversas
minorías étnicas, suaba, húngara...
representadas en la novela

Lola, una joven estudiante universitaria inadaptada comete un suicidio y deja su diario entre las pertenencias de una de sus compañeras de habitación. La joven, protagonista de la obra y de la que no conocemos el nombre leerá el diario y compartirá su contenido con tres amigos: Edgar, George y Kurt. Juntos reflexionarán sobre la asfixiante represión que sufren bajo la dictadura e intentarán encontrar una vía de escape: la fuga a Alemania. Juntos recorrerán el camino de sus años universitarios y más tarde seremos testigos de sus vidas laborales, ya por separado aunque siempre apoyándose en las situaciones difíciles, soñando con la huida y amedrentados por el riesgo que esta supone. Serán víctimas del acoso de la omnipresente Securitate, organización policial que los hostiga hurgando en su intimidad sometiéndolos a exhaustivos interrogatorios.

"Cuando callamos nos tornamos desagradables,cuando hablamos, nos tornamos ridículos"

Esta frase de Edgar, clave en la novela pues abre y cierra su contenido resume a la perfección la impotencia ante la situación impuesta por el regimen, situación que conduce al suicidio a muchos de los que no son capaces de intentar una huida.

La segunda parte de la trama está intercalada en el texto y corresponden a los años de infancia de la protagonista sin nombre, sin duda álter ego de Müller. No está apenas dialogada y es, si cabe, más lírica y simbolista que la parte que narra la época presente, muchos de los términos simbólicos que dan sentido a la obra aparecen aquí: la bestia del corazón, expresión empleada por una de sus abuelas o las ciruelas verdes, entre otros.

Ambas partes van entrelazándose hasta casi tocar un punto inminente propiciado por el recrudecimiento de la situación en el país, es una novela que critica duramente el sistema, que describe un malestar popular y lo condena y que reflexiona, de manera existencial sobre el sentido de la vida, la amistad, la necesidad de calor humano, la verdad e incluso la trascendencia. "Hoy me encuentro mejor, hoy soy casi una persona"

Es una novela dura, árida en cuanto a su línea temática y a su vez una proeza técnica, los símbolos y metáforas así como el uso del lenguaje de Müller dan la impresión de estar leyendo poesía en prosa, no hay ni una sola palabra que resulte inútil, ni una sola expresión que parezca sobrar. Una vez el lector adaptado al estilo siente que se va adueñando de un código poético, que va conociendo una forma de describir muy personal y de una belleza incomparable. El retrato de los personajes secundarios sigue la misma fórmula, su moralidad o personalidad será descrita por símbolos: bebedores de sangre, la actitud ante el consumo de ciruelas verdes... que el lector reconocerá a medida que vayan apareciendo. Por la fascinación que me produjo me siento tentado a recomendar la novela a todo lector que desee leerla, su contenido duro, sin embargo, hace que me lo replantee aunque puedo garantizar con firmeza que el lector que se sienta preparado no se sentirá en modo alguno defraudado.


Herta Müller, autora rumano-alemana, galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 2009, nacida en Timisoara, región rumana donde existe una minoría suaba es una de las principales figuras que condenan el regimen dictatorial rumano, tema clave en sus obras. La vida de la protagonista sin nombre de La bestia del corazón comparte numerosos rasgos biográficos con la de la autora como su origen, su profesión de traductora y su eventual huida a Alemania.