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lunes, 20 de mayo de 2013

Años luz, de James Salter

"Su vida es misteriosa, como un bosque; desde lejos parecen una unidad, puede ser comprendida, descrita, pero de cerca comienza a separarse, a dividirse entre luces y sombras, su densidad nos ciega. Dentro no hay forma más que detalles pródigos que llegan a todas partes:sonidos exóticos, la luz del sol derramada, follaje, árboles caídos, animalillos que huyen del crujido de las ramas, insectos, flores.
Y todo esto, dependiente, estrechamente tejido, todo esto es engañoso. Hay en realidad dos formas de vida. Una, como diría Viri, la que se cree estar viviendo y luego la otra. Y es esta otra la que causa problemas, es esta vida la que anhelamos ver"

Años luz es, ante todo, un trozo de vida en tinta y papel. Un trozo de vida crudo y extravagante que serpentea sinuoso, casi oculto bajo brillo y lustre a lo largo de los años, una mirada a la superficie casi inalterable de una tierra que está vibrando bajo nuestros pies con la amenaza de una falla en el terreno. Así viven Viri y Nedra, un joven matrimonio que vemos envejecer y resquebrajarse por dentro a la vez que la piel y el cuerpo. Imbuidos en los mejores licores, agasajados por las mejores viandas y centro de una vida social de élite, Viri y Nedra se dejan llevar, viendo crecer a sus dos hijas, indulgiendo en el placer material y en infidelidades mientras siguen una senda hasta el punto de inflexión.

Impresionismo dilettante

Detalles cotidianos se van entretejiendo, banalidades, conversaciones sobre Europa, sobre los humores del Hudson, se acumulan momentos, vivencias, vacuidades y un ansia de desenfreno contenido.Pasan los años hasta llegar a un cúmulo, a un momento en el que la realidad se puede tocar con las manos y tomar conciencia de ella a la vez que queda atrás la estela de los años vividos, el como éramos frente al como somos teñido de una nostalgia y de un desencanto que Salter propicia con una prosa lírica al límite extremo con la poesía dotando al tiempo y a los años de más carácter que a los propios personajes

Menguar o crecer en tu ausencia

Llegados a este punto de inflexión ¿cómo encarar el futuro? Una parte de dos cierra la puerta y huye de las ráfagas de viento que se cuelan por las grietas tratando de que no entren en una nueva vida ansiada que aún queda por descubrir, la otra parte de dos espera ese viento de pasado anhelando la continuidad interrumpida, comprendiendo el presente por el pasado sin llegar a ver un futuro,  el tiempo sigue pasando, imponiéndose, recordando que cada vez es más escaso tanto para quien quiere volver a empezar  como para quien quiere volver atrás a pesar de que la distancia es cada vez más pronunciada; ambos tienen una razón para lanzarse al vacío e intentar frenar el tiempo pero el tiempo es inexorable.

No me queda más que recomendar encarecidamente esta novela por el magnífico estilo del autor, por una historia sobre vidas que se obsesionan  con el paso tiempo, temás de más relevancia que los personajes principales con los que casi no se llega a empatizar por ser meros títeres lanzados al oleaje de la existencia. Salter ofrece en una prosa exquisita y repleta de evocaciones: la evanescencia de la vida, los años de luz disipándose en la oscuridad, y lo logra sin hacer de la novela un relato de evidencia pesimista.