"Las personas que son más difíciles de amar presentan un desafío y el desafío las hace más fáciles de amar. La gente que quiere amor fácil en realidad no quiere amor"
"Nevada era un tono, una luz, una muerte que era parte de mí"
"Eran los hijos del poder, las hijas del poder los más inclinados a abusar de él"
"En ocasiones dejaba mis pensamientos caer entre ese espacio aéreo entre yo misma y cualquiera que fuera la idea que Stretch tuviera sobre mí"
"Tienes el lujo del tiempo" Eres joven. La gente joven siempre hace algo incluso cuando no hace nada. Una mujer joven es un conducto. Solo tiene que existir"
"Vosotros, artistas neoyorquinos tenéis que dejar de pensar y empezar a sentir. Siempre estáis intentado crear conceptos, sistemas. Es una mierda"
En esta novela de aprendizaje la protagonista ya no es adolescente y sin embargo aprende a cada paso. Rachel Kushner nos sitúa en escenarios que podemos imaginar por mil referencias cinéfilas y literarias de una manera un tanto peculiar. Habla de conductos y el principal es la protagonista, una aspirante a artista con una afición por las motos y la velocidad que parece adormecida a ojos del lector y que Kushner nos va desvelando a través de quien la rodea. En medio de la vorágine temática y argumental creí encontrar una clave, un detalle que la autora deja caer por el camino: la metonimia. En este concepto sentí que podía tramontar las muchas capas que se yuxtaponen y ver a Reno, la chica a la que hasta le imponen el nombre, como un planeta inerme iluminado por satélites que proyectan su luz propia e intermitente para desvelar, a través de sus partes un todo. Reno es a través de los demás y no por sí misma, al menos al principio, al comienzo del camino de su aprendizaje.
La novela empieza con un asesinato, termina con un intento de huida, física y metafísica, para culminar con una desaparición, lo que ocurre en medio, los pasos dados son meros hechos, reflexiones, orgullo tragado y no digerido, querer y no poder y dejar de querer por no poder. Reno ve cómo hacen pero no puede o no sabe hacer, siente pulsiones que no sabe exteriorizar, hay mucho de alienación, mucho de voluntad acallada, cierto miedo a tomar las riendas y a brillar con luz propia.
Si da la impresión de que la novela es lenta por cómo se va describiendo el perfil del personaje principal, nada más lejos de la realidad, Reno es solo una cara de la moneda, la otra, es un conjunto de tramas frenéticas que describen episodios de la Primera Guerra Mundial, de ahí, de un símil acertadísimo toma Kushner el título de la novela, del fac ut ardea, hecho para arder. La sociedad neoyorquina de los años 70, los bajos fondos de la Gran Manzana, las plantaciones de goma en Brasil, el fascismo en Italia, las Brigadas Rojas y otras subtramas terminan de dar cuerpo al conjunto. Kushner no se limita solo a relatar hechos, también los inventa, llegados a un punto no sabremos si algunas anécdotas sobre personajes reales son verídicas o no, tampoco sabremos si alguno de los personajes existió realmente. El producto final es una magnífica novela repleta de citas memorables, de hechos que se amontonan y saltan en el espacio y en el tiempo, un tipo de relato indómito en el que la velocidad de motores y de pulsiones y el cambio frenético parecen dejar impasible a la protagonista, al menos a ojos de quien solo la ve por fuera.
