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lunes, 11 de mayo de 2015

La lámpara, de Clarice Lispector

" Sin esfuerzo, sin alegría- como para no detenerse en ningún sentimiento definido- apartaba la percepción y se tornaba de nuevo puro el cielo. ¿Estaría pensando profundamente (indagaba en ella una consciencia aparte. Líneas luminosas, secas y veloces trazaban su visión interior, sin sentido, escabullidas de una rendija misteriosa y entonces, fuera de su propio medio de nacimiento, débiles y tontas. Ella podía pensar en todos los sentidos; cerrando los ojos dirigía hacia dentro de su cuerpo un pensamiento de la calidad que nace desde abajo hacia arriba o de lo que recorre atravesando el campo abierto- eso no era palabra o contenido sino el propio modo de pensar orientándose.. Sería esto pensar profundamente-no tener ni tan siquiera un pensamiento que traer a la superficie"

"A veces, un deseo agudo envuelto por una ola de fresca e impulsadora felicidad, un deseo agudo de darse forma daba un pequeño grito de sorpresa en su corazón"



Ella es Virgínia, la protagonista del segundo libro de Clarice Lispector, quizás el menos comentado por ser el más críptico y sujeto a interpretaciones contradictorias. Virgínia, sucesora de la amoral Joana de Cerca del corazón salvaje y a diferencia de ésta se busca en los demás sin encontrarse. Ni tan siquiera el reflejo de su espejo le devuelve su propia imagen. En lo más íntimo de su soledad, Virgínia se encuentra a sí misma esporádicamente pero la permanente preocupación de Lispector por las limitaciones del lenguaje impiden a su personaje la expresión de su fuero interno. Virgínia se abrirá únicamente a su hermano Daniel, con el que sí logra relacionarse a pesar de la personalidad despreciable y despectiva de este con respecto a su hermana. En una serie de juegos sádicos en los que Virgínia obedece ciegamente las pautas de su hermano, Virgínia entrará en un círculo de dependencia y admiración incondicional en los que muchos ven más allá que una relación casta de hermanos y de manera reduccionista resumen el libro en una historia de incesto.

El libro va mucho más allá, trata de la batalla de Virgínia por descubrir el mundo, por aprender a vivir lejos de la granja en la que creció, arrastrando siempre la poderosa influencia que produjo en ella su hermano,  amará por inercia, se forzará a abandonar el único lugar en el que se siente a salvo, su propia soledad, su fuero interno. 

El estilo de la obra es el habitual "no estilo" de la autora. Largos monólogos internos, tramas carentes de acción en las que todo ocurre en el interior, Vírginia es un personaje de contrastes tan capaz de elevarse hacia una felicidad epifánica  como de descender a las más bajas pulsiones tratando de encontrar un equilibrio en su interior  a la vez que se siente incapacitada para sacarlo a la luz. Virgínia logra vivir en el "instante", en el "ahora" ejemplificando la constante inquietud de la autora por el tiempo. Varios personajes se unen a la trama siendo la relación o la no relación de Virgínia con estos importantes subtramas que van definiendo su psicología: los miembros de su familia, los amigos del hombre a quien "decide" amar y entre ellos uno que parece verla por dentro. Como peculiaridad intrínseca de la novela encontramos el uso de símbolos, la lámpara, un objeto que "olvida mirar" al dejar su casa para volver a la ciudad,  un sombrero que aparece en las primeras páginas y cierra la narración... así como interconexiones con las demás obras de la autora  la manera de Kieslowski en la trilogía Tres colores. Aspectos de la narración recordarán al lector a la mencionada Joana, de Cerca del corazón salvaje, a Martim, de La manzana en la oscuridad y especialmente a Macabea, de La hora de la estrella.

Como es habitual en la autora, es ella la que impone el ritmo de lectura y La  lámpara fluye a borbotones constantes pero lentos, Lispector perfila a Virgínia y le da su peculiar forma del mismo modo que el mar por erosión modela rocas con formas singulares. No es pues, una lectura fácil aunque sí igual de gratificante que otros grandes títulos de la autora.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La manzana en la oscuridad, de Clarice Lispector

"Ahora nada diferenciaba el sueño de Martim del lento jardín sin luna: cuando un hombre duerme tan profundamente pasa a no ser más que aquel árbol en pie o el salto del sapo en la oscuridad"

"Algunos árboles habían crecido allí con un vagar enraizado hasta alcanzar la altura de sus propias copas y el límite de su destino [...] Y la noche era un elemento en el que la vida, al tornarse extraña, se hacía reconocible"

"Las grandes y pequeñas piedras esperaban. Martim se sentía confiado porque, siendo su auditorio menos inteligente que él, se sintió a gusto.Además, aquel hombre jamás había tenido auditorio por extraño que pueda parecer. Nunca se acordaba de organizar su alma en lenguaje- no creía en el acto de hablar, tal vez por miedo a que , hablando,él mismo terminara por no reconocer la mesa en la que comía, si ahora estaba hablando era porque no sabía hacia donde iba ni sabía lo que le iba a ocurrir y eso lo colocaba en el pleno corazón de la libertad"


Martim huye de un crimen que lo persigue, que lo atosiga y le oprime la garganta. Más tarde intenta conciliar el sueño en un hotel del que escapa por miedo a ser descubierto, por miedo a sí mismo. En plena intemperie comienza un vagar en el que se va despojando de su propia consciencia, de su razón e incluso de su inteligencia con la esperanza de que ignorar un hecho suponga olvidarlo para, de este modo, poder recuperar su libertad. Si no existe en la mente, no existe en el mundo, parece pensar Martim. A medida que va caminando por territorios desérticos su yo se va deshaciendo, a cada paso se va simplificando, descomponiendo hasta hacerse básico en esencia como la más simple de las materias inertes. Llegará a una granja en la que trabajará para dos primas, la vieja Vitória, temerosa de vivir y la joven Emerlinda, obsesionada con el miedo a morir y Martim, como punto central entre ambas, deberá reconstruirse para llegar a la verdadera plenitud de la existencia. La transformación será gradual, de simple a complejo, empezando por las conversaciones con piedras, siguiendo con la toma de percepción de vida en las vacas y finalmente interactuando con personas. Después de una descomposición y recomposición, Martim llegará a la esencia de su "yo" en un relato que se va constituyendo a la vez que su protagonista, en dosis de información en la que la autora no limita los elementos imprevistos, manteniendo en vilo al lector. 

Una vez más la esencia se sobrepone a la trama que no es más que una mera excusa, poco importa cuál es el crimen, cómo se desarrollarán las relaciones entre Martim y las primas o si la omnipresente amenaza tácita de que Martim pueda ser denunciado por una de ellas al final se consume. No hay acción, conocemos a los personajes por su psique, por sus sensaciones, por diálogos ocasionales que se intercalan con el monólogo interior sobre el que se sustenta la historia.

La preponderancia de símbolos que se manifiestan desde el título, siendo la manzana una metáfora clara de la existencia y redactado en el usual "no estilo" de la autora, el libro es sin duda  el claro predecesor de la obra más relevante de Lispector, La pasión según GH. El existencialismo lírico que prevalece sobre otras inquietudes de la autora como la incapacidad del lenguaje para englobar realidades abstractas y la culminación de la trama en una revelación marcan la mayoría de escritos de Lispector. En este libro estamos en plena oscuridad en busca de la manzana que emergerá de la oscuridad por la que caminamos a tientas cuando se haga la luz.

Como conclusión y habiendo reseñado la mayoría de libros de la magistral autora, reputada de escritora difícil,  tranquilizaré al lector potencial citando las palabras de la autora  al referirse a su prosa "ou toca ou não toca" - "o llega o no llega". Siempre me ha dado la impresión de que leer a Lispector intentando desenmarañar su obra mediante la razón no lleva a nada. Leerla con el cerebro es un error supino. Lispector se lee desde una herida abierta o despojados de la propia piel,  de corazas y raciocinio para que su prosa fluya de autor a lector sin ningún tipo de obstáculo.

lunes, 21 de abril de 2014

Agua Viva, de Clarice Lispector

"Quiero la siguiente palabra: esplendor, esplendor es fruto en toda su suculencia, fruto sin tristeza. Quiero grandes distancias. La salvaje intuición de mí misma"

“Te escribo a la medida de mi aliento. ¿Soy hermética como en mi pintura? Porque parece que hay que ser terriblemente explícita. ¿Soy explícita? Poco me importa. Ahora voy a encender un cigarrillo. Quizás vuelva a la máquina o quizás me pare aquí mismo para siempre. Yo, que nunca soy adecuada”

“No existe nada más difícil que entregarse al instante. Esta dificultad es dolor humano. Es nuestra. Yo me entrego en palabras y me entrego cuando pinto”

"Quiero tomar con las manos mi "es". Y como ese pájaro cantaré aleluya al aire. Y mi canto no pertenecerá a nadie pero ninguna pasión sufrida con amor y dolor puede no ser seguida por un aleluya"


 Siempre me he sentido inclinado a comparar la obra de Clarice Lispector con un camino: expone una filosofía, una visión vehemente de vida tan propia con coherencia sólida e inquebrantable. Empieza desarrollándose en Cerca del corazón salvaje para culminar en Un soplo de vida. Agua Viva, como es habitual en la literatura de la autora no tiene trama argumental, es un monólogo interno en voz de una pintora que juega con las palabras para sanarse de una relación infructuosa pero sobre todo y predominantemente para conocerse, primero ante el lienzo y luego ante la hoja en blanco.
El punto principal es el desarrollo del concepto "it", en inglés en el original,  que la autora usa para dar forma compacta al concepto de "neutro vivo",  que aparece en La pasión según G.H. Así, las entrañas del insecto, la forma más primitiva de vida, el acercamiento a la esencia original quedan encerrados en un término impersonal del que carece la lengua portugues y que podría traducirse por la secuencia "isto/isso/aquilo" pero no siendo del todo válido porque la forma primitiva, original y neutra no habita en un espacio o tiempo ni siquiera indeterminados. Existe en la búsqueda de un término adecuado la voluntad de trascenderse a si misma y al lenguaje, anhela la precisión conceptual y nos ofrece el resultado de su pesquisa existencial en la inocuidad del agua, fuente de toda vida.

El monólogo se dirige a un tú que fluctúa pero que se focaliza en el deseo de la protagonista por desambiguarse para poder verse, contemplarse y así autoconocerse.El libro se lee como un compendio de sensaciones que van desde la frustración de no alcanzar el dominio de las técnicas artísticas para poder expresar la totalidad de sus sentimientos hasta un tratado de flores sobre las que establece comparaciones, todo un ejercicio de estilo con el fin de abstraer sus percepciones de la imagen.

Uno de los mejores libros de la autora brasileña en el que todo lector habitual de su obra reconocerá las pautas centrales de su filosofía escrita en una corriente poética existencial. El lenguaje empleado es pura poesía en la que prima la sensación percibida sobre el objeto, la interiorización del estímulo y su desarrollo. Un libro que, por su brevedad, por su carácter de alto en el camino, serviría de lectura iniciática para todos lo que quieran aventurarse a descubrir la prosa de la autora y que conforma una pieza esencial para el lector que ha leído toda su obra anterior y que disfruta reconociendo a Lispector y sobre todo, reconociéndose a sí mismo en el texto.

lunes, 23 de septiembre de 2013

La pasión según G.H. de Clarice Lispector

"Perdí algo que me era esencial y que ya no lo es. No me es necesario igual que si hubiese perdido una tercera pierna que hasta entonces me hubiera imposibilitado caminar pero que hacía de mí un trípode estable. Perdí esa tercera pierna. Y volví a ser una persona que nunca fui. Volví a tener lo que nunca tuve: sólo dos piernas. Sé que solo se puede caminar con dos piernas pero la ausencia inútil de la tercera me hace falta y me asusta, era la tercera pierna lo que hacía de mí algo encontrable por mí misma sin ni tan siquiera necesitar buscarme"
"Ayer por la mañana, al salir de la sala hacia el cuarto de la empleada nada me hacía suponer que estaba a un paso del descubrimiento de un imperio. A un paso de mí. Mi lucha primaria por la vida más primaria se iba a abrir con la ferocidad tranquila y devoradora de los animales del desierto. Iba a enfrentarme dentro de mí con un grado de vida tan primario que estaba cerca de lo inanimado. Sin embargo ningún gesto mío indicaba que yo, con los labios secos por la sed, iba a existir"
Conviene empezar la reseña con fragmentos del primer capítulo del libro para poner de manifiesto el tono del relato en retrospectiva del que Lispector se sirve para narrar la experiencia de G.H.. El punto de inflexión está marcado por la entrada de la protagonista en la habitación de una empleada de hogar a la que acaba de despedir. Cuando se dispone a limpiar la habitación a fondo se sorprende de que todo en su interior está impoluto a excepción de tres dibujos que encuentra en la pared, pintados con carbón. Un pensamiento la asalta: "esta mujer me odia" y cavilando sobre el hecho descubre una cucaracha saliendo del armario. La reacción es cerrar la puerta con fuerza dañando al insecto kafkiano que supura sus entrañas blancas.
Ante esta visión, G.H. ,sentada al borde de la cama contemplando al insecto a punto de morir, toma conciencia de sí misma y del mundo , experiencia que culmina  en un hecho insólito que supondrá una revelación existencial. Poco conocemos de G.H. más que las iniciales de su nombre que se encuentran en una maleta. G.H. puede hacer referencias a las siglas de "género humano" o a una breve secuencia aislada en un espacio indefinido en el que la identidad se irá diluyendo. En una serie de capítulos cortos concatenados, la última frase del precedente es la primera en mayúsculas del siguiente, el relato irá avanzando y la protagonista despojándose de lo accesorio de la identidad hasta equipararla con lo "neutro vivo", la forma primaria de vida en la que se observan influencias del concepto de Dios y naturaleza de Spinoza, constante en las obras de Lispector. "La vida humanizada, había humanizado demasiado la vida" Así, G.H. dejará de ser para pasar a existir, dejará atrás su individualismo humano para formar parte de un todo vivo.

Para asemejarse a lo "neutro vivo" uno debe trascenderse a sí mismo hasta el punto en el que el lenguaje es en vano, las limitaciones lingüísticas y la incapacidad de abarcar  los conceptos es una de las preocupaciones recurrentes de la autora y en varios párrafos modificará la sintáxis y el léxico sirviéndose de  neologismos y estructuras propias, más que añadir, Lispector malea el metal rígido para amoldarlo al contexto y desafiar al significado.

G.H. relata la experiencia a un tú indefinido, quizás el lector, quizás su "yo" desambiguado para comprenderse, para asimilar la nueva visión de mundo que la ha transformado en un flujo de conciencia de un existencialismo similar al de Sartre aunque más intimista, menos descarnado  y pesimista y sobre todo mucho más lírico. A partir de una experiencia, en esta y en la mayoría de novelas de la autora existe una ruptura, la percepción se transvasa al interior alterando la sangre y los humores, renovándose y aceptando el medio desde un "yo" modificado.

La coherencia y cohesión de la totalidad de obras de Clarice Lispector es sorprendente. Marcadas por un "no estilo" indescriptible e inclasificable ofrecen unas pautas filosóficas claras que encuentran uno de sus puntos álgidos en "La pasión según G.H" y que culminan en su última obra, Un soplo de vida (Pulsaciones) y de los que aparecerán retazos en sus novelas menores como La hora de la estrella.

Quizás se trate, aunque discutiblemente, de la obra más relevante de la escritora brasileña, el tono de angustia existencial que se va filtrando por las páginas del libro culmina en la propia revelación del lector que sentirá como se resquebraja una coraza para dejar el contenido al aire, la alusión al insecto es muy descriptiva, sentirá como llega del entendimiento a la intemperie para ser regado por la percepción más que por el lenguaje. La inmensidad del concepto "vida" arraigada en su propio origen y despojada de lo superfluo.

lunes, 22 de abril de 2013

Un soplo de vida (Pulsaciones), de Clarice Lispector

"Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. Es en este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso, de él extraigo sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: Las palabras que digo esconden otras ¿Cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada a lo hondo del pozo. "

Clarice Lispector se vuelve a ocultar bajo la piel de un escritor que en esta ocasión sufre de una fuerte crisis de inspiración y creatividad. En su desesperación insufla vida en un ser creado por él mismo- Ángela Pralini, su alter ego, con la que conversará sobre lo que supone escribir, sobre las fuentes y sobre el resultado, sobre lo que se deja en el camino y sobre lo que encontramos. Esta es la trama central de la última novela de Lispector que la autora no vio publicada. Encerrar la grandeza de la prosa de Lispector en una trama es inútil, ni siquiera es acertado clasificar su obra como "prosa" cuando es auténtica poesía novelada. No se comprende a Lispector; se siente muy dentro. No se razona su "no-estilo"; se aprende de él, no se lucha para interiorizarlo, hay que rendirse ante él. Citando a la autora en la única entrevista que concedió para televisión "Con los años, al leerme, se han dado cuenta de que, en el fondo, escribo de manera muy simple"

La creación de una lógica maleable

¿Qué es arte si no es crear y diferenciarse del resto? Lispector establece sus pautas de vida y de creación literaria, expone sus convicciones trascendentales , morales y éticas desmarcándose de lo convencional y nos engloba en una lógica propia que aprendemos a aplicar. Un soplo de vida, al ser el último libro es el culmen de esa lógica que se va moldeando: de una percepción de Dios a la Spinoza (en numerosas ocasiones la palabra dios aparece en minúscula en los textos)  se transforma en un concepto de creación tanto de vida como de arte. Llegados a este final no hemos perdido de vista el principio del camino y llevamos cargado en los hombros el peso de una lógica que hemos visto crearse, gestarse y que ahora se aboca a morir. El tema del miedo es otra constante y en este libro es quizás el miedo a estar en un error. Lispector tratará de solucionarlo desdoblándose en un autor y en su creación, un anverso y un reverso, un último soplo de vida.

Yo frente a yo

Una vez creada Ángela se volatirizará y experimentará los placeres, los miedos, las inseguridades pero no seguirá ningún método. Volverá al principio del camino y se dejará embriagar por los efectos de la naturaleza en su alma, será libre y vivirá admirada y amada, querida y denostada por su propio creador que no aprobará sus actos y que llegará a admitir que Ángela escribe mejor porque no tiene cadenas "
"Meditación leve y suave sobre la nada. Escribo casi totalmente liberada de mi cuerpo, como si éste levitase. Mi espíritu está vacío por tanta felicidad. Tengo ahora una libertad íntima sólo comparable a un cabalgar sin destino a campo traviesa. Estoy libre de destino. ¿Será mi destino alcanzar la libertad? No hay una arruga en mí espíritu, que se explaya en espuma fugaz. Ya no me siento acosada. Estado de gracia."

El final del camino
La finitud lleva al desespero y Clarice, en sus últimos días, se disponía a aplacarlo. Toda vida fenece y Ángela no lo sabe, cuando toma conciencia de ello, no es la misma y el escritor sufre por ella. Como en La hora de la estrella, el autor hará prueba de una implicación sensitiva para con su creación que tendrá una consecuencia tan críptica como reveladora si se consigue trascender del giro formal, queda después un sentimiento de plenitud, de haber trabajado con las manos una lógica dúctil que deja un resto en los dedos, la triste señal de encontrarse al final del camino.

Siempre recomendaré la obra de Lispector aunque aclaro que no me parece que este libro sea una buena lectura iniciática en ningún caso. Suena de forma subyacente a final, lo que casi obliga a leer alguna obra anterior, preferiblemente una novela como Cerca del corazón salvaje y más tarde un texto de cariz expositivo de la lógica de Lispector para adquirir los matices del no-estilo. Solo puedo decir que en muy pocas ocasiones un autor me había arrastrado hacia sí mismo y luego hacia mí mismo de una manera tan grandiosa.


lunes, 4 de febrero de 2013

Aprendizaje o Libro de los placeres, de Clarice Lispector


"Este libro requirió de una libertad tan grande
que tuve miedo de darla. Está por encima de mí.
Intenté escribirlo humildemente.
Yo soy más grande que yo"
                                              C.L

Estas pocas palabras conforman el prólogo de la autora a Aprendizaje o Libro de los placeres, sexta novela de Clarice Lispector, publicada en 1969.

"-Ulises, no encuentro respuesta cuando me pregunto quién soy. Sé un poco de mí: soy la que tiene su propia vida y también la tuya, bebo tu vida pero eso no responde a quién soy."
"-  A eso no se responde, Lori. No te hagas la fuerte preguntándote la peor pregunta. Ni yo mismo puedo preguntarme aún quien soy sin perderme"

Este fascinante libro contiene toda la esencia de la prosa y del "no estilo" de la autora brasileña. Es un libro repleto de imágenes, sensaciones y una prosa sinestésica, eidética y simbólica en una trama aparentemente sencilla si  miramos desde fuera a lo de fuera. Siempre creo conveniente destacar que la obra de Lispector se lee hacia adentro, lo interior prima sobre lo exterior, los sentidos alerta captan el símbolo que se interioriza y configuran lo esencial del argumento siendo lo exterior un mero escenario que en muchas ocasiones se difumina.

Lori (Lorelei) es una profesora de primaria víctima de miedos: miedo a conocer y a experimentar la felicidad porque está habituada a vivir en la rutina y en el dolor en el que se siente cómoda porque es lo que hasta ahora conoce, miedo a arriesgar, a dar un paso adelante y entregarse al placer y a la felicidad. Ulises, (quizás se llame así porque guiará a Lori a través de la Odisea de su transformación) es un profesor de filosofía que espera a que Lori esté preparada para entregarse al amor aunque para ello, tendrá que pasar por un proceso de cambio existencial en el que él irá marcando las pautas durante sus encuentros con ella y en los que el amor y la entrega al otro será el punto culmen de la metamorfosis interior. No será fácil y Lori pondrá todo su empeño en interiorizar lo que extrae de las conversaciones casi fiolosóficas con Ulises. En algún momento sentirá que no puede más, la asaltarán las dudas y estará a punto de rendirse pero a la vez, se irá desnudando, se irá despojando de lo superfluo revelando su propia identidad estando cada vez más cerca de "ser viva".

El libro comienza con una coma y termina con dos puntos. Estos dos signos ortográficos, incoherentes serán portadores de un significado claro al acabar la lectura. En el plano formal hay varios puntos a destacar. Sólo hay dos capítulos: el primero El origen de la primavera o la muerte necesaria en pleno día son solo unas páginas introductorias que relatan el estado vital de Lori, el segundo, Luminiscencia, es el resto del libro. Igualmente encontraremos construcciones y usos gramaticales propios con una carga de significado que va más allá del lenguaje como lo conocemos, los ejemplos más llamativos son, en primer lugar,   una declaración de amor "Yo estoy enamorada de tu yo" y la contraposición entre "estar vivo" y "ser vivo"

Asistiremos a escenas memorables y de extrema sensualidad, Ulises atizando el fuego de una chimenea mientras Lori observa la mano libre y reprime el deseo de acariciarla, un sensual baño de madrugada en un mar redentor, un pacto que se sellará entre sábanas y cuyo tiempo marcará el marchitar de las rosas. "Llenaré de rosas mi cuarto, y si se marchitan antes de que llegues, compraré rosas nuevas. Ven cuando quieras"...

Los dos únicos personajes de la novela son fascinantes y están perfectamente definidos. Lori en su femineidad temerosa, sensible y pasiva y Ulises, en su masculinidad protectora, pragmática y activa, aunque no deja de ser curioso cómo Lispector juega con esta balanza inclinándola hacia un lado o hacia al otro durante el aprendizaje porque ambos aprenderán hasta nivelarse.

¿Recomendarla? Sin duda, Lispector ha sido toda una revelación para mí, sobre todo, su "no estilo" presente en su particularísima prosa porque consigue efectos inusitados que imprimen su marca en el lector y que lo acompañan de por vida, al cerrar el libro,se experimenta un leve vuelco en la sangre, un ligero temblor cálido bajo los pies, se tiene la sensación de oír el rumor de mundo, de estar más despierto, de estar más vivo...

lunes, 26 de noviembre de 2012

La hora de la estrella, de Clarice Lispector

"-Disculpe señorita ¿puedo invitarla a pasear?
-Sí-respondió atolondrada, deprisa, antes de que él cambiara de idea.
-Si me permite ¿cuál es su nombre?
-Macabea.
-Maca ¿qué?
-Bea- se vio obligada a completar.
Disculpe pero parece el nombre de una enfermedad, de una enfermedad de la piel.
Los dos ignoraban cómo se pasea. Caminaron bajo la lluvia densa y se detuvieron delante del escaparate de una ferretería donde había expuesto caños, latas, tornillos grandes y clavos.
Macabea, temerosa de que el silencio ya significase una ruptura, dijo al recién enamorado:
-A mí me gustan mucho los tornillos y los clavos ¿y a usted?"

Reseñar una obra de Clarice Lispector no es tarea fácil, el primer obstáculo es el deseo de indagar en su magnífica prosa, en las características de su "no-estilo" que ayudarían a explicar mucho de lo que el lector debe descubrir por su propia experiencia. Por ello, con esta y con las demás obras que reseñaré de la autora me conformaré con esbozar puntos importantes que inciten a la lectura sin profundizar demasiado pues sólo conseguiría una reseña interminable y aniquilaría el efecto-sorpresa que es esencial en la obra de la autora brasileña.

Para comenzar, quizás sea relevante señalar que no encontramos ante la última obra de Lispector publicada en vida de la autora. Para ello, Lispector crea una novela experimental y poco convencional en su "no-estilo", esto es, una novela con encabezamiento, nudo y conclusión, una historia de estructura clásica  Para ello crea una novela que se bifurca en dos historias: la de Macabea y la de el escritor de la historia de esta que no es otra que Lispector disfrazada de hombre, Rodrigo S.M para así evitar "lagrimear tonterías"

El libro abre con una declaración de intenciones por parte del escritor que narra la vida de Macabea como si la conociera, nos hace, además, partícipes de la toma de decisiones de su proceso creativo desde el principio hasta el final. La narración de la vida de Macabea es plana, intencionadamente al uso de la novela lde tipo más sencillo y comercial, para surtir el efecto deseado, el del retrato de una vida ínfima, de una vida anónima, insignificante y poco relevante. Macabea es fea, inculta y vulgar, "café frío que nadie quiere" , imvisible a los ojos del mundo, diana de risas y de burlas sin ella ser ni tan siquiera consicente. Lispector, a través de Rodrigo S.M, hace un esfuerzo, muy su pesar pues sus verdaderos sentimientos translucen, para mostrar el menor atisbo de empatía posible, armándose de la objetividad más absoluta enfrentándose así al lector que se sensibilizará con esta pobre chica cuyos mayores placeres son comer guayaba con queso y beber Coca-Cola. Así, veremos como Macabea intenta una relación con un joven de muy dudosa reputación que resulta desastrosa, veremos como interactúa en su lugar de trabajo con sus compañeras, sobre todo con una, cuyo perfil característico contrasta con el de Macabea por su convencionalidad ridiculizada por Rodrigo S.M . La novela llegará a un clímax extremo donde se nos hace partícipes de la decisión final que nos llega, paso a paso razonada, en un diálogo en el que Rodrigo S.M toma al lector como confidente.

Pasajes llamativos son la visita de Macabea a una adivina que le da un retazo de ilusión que ella quizás no termina de comprender y un bellísimo pasaje en el que toma consciencia de cómo disfruta de la soledad y del silencio cuando se queda una mañana sola en casa. Una característica muy llamativa y presente en el libro es el uso constante de la ironía y del sarcasmo en las descripciones de los personajes, de todos por igual, incluso en las que se refieren al autor cuyas apariciones se entremezclan con la trama.


¿Recomendaría el libro? Por supuesto siempre advirtiendo que Lispector posee un estilo personalísimo, una forma de narrar fuera de lo común que hay que llegar a comprender aunque accesible a todo aquel que quiera intentarlo. Es una lectura mucho menos densa que su obra, para muchos, mas relevante La pasión según G.H." que espero reseñar en algún momento. La hora de la estrella casi se considera un experimento de la autora indagando sobre lo convencional, resaltando lo absurdo de la vida y de la existencia, desenmascarándonos a medida que vamos leyendo cuando nadie nos puede ver.



Existe igualmente una versión cinematográfica rodada en 1986 bastante fiel a la trama protagonizada por Marcelia Cartaxo y Fernanda Montenegro, dirigida por Suzana Amaral, ya ha sido mencionado que la trama en sí no destaca y que es el "no-estilo" de Lispector lo que hace esta obra destacar. No obstante y como actividad complementaria, la película ofrece una idea bastante próxima a lo que encontramos en el libro aunque no la recomendaría jamás como sustitutivo, no creo que sea posible trasladar al cine la genialidad de la prosa de la autora.

martes, 9 de octubre de 2012

Cerca del corazón salvaje, de Clarice Lispector

"Y de allí del fondo de sí misma, tras un momento de silencio y abandono, surgió, al principio pálido y vacilante, después cada vez más fuerte y doloroso: desde las profundidades te llamo...desde las profundidades te llamo...desde las profundidades te llamo. Permaneció todavía unos instantes parada, con la cara sin expresión, cansada, como si hubiera tenido un hijo. Al poco rato fue renaciendo, abrió los ojos perezosamente y vio la luz del día"

Como el incesante fluctuar de las olas, así es el carácter de Joana, a veces sosegado, a veces encrespado y tempestuoso, siempre por dentro. De niña a mujer, de mujer a niña y por fuera, a ojos del mundo, de niña a bestia salvaje, de mujer a víbora. Todo el universo que alberga su piel, siempre en expansión, está cubierto por su tez oscura, sus sentidos perciben los símbolos que su interior desnuda y estallan en sensaciones y sentimientos, un ruido estrepitoso interior opuesto a un exterior impasible y quieto.

Clarice Lispector explora con minuciosidad la identidad de Joana en una historia cuya trama es secundaria. El hilo argumental sirve únicamente de sustento para el devagar- interior y exterior de la protagonista en busca de ella misma en un eterno conflicto entre razón y emociones, entre moral y sentimientos.

"Sí, ella sentía dentro un animal perfecto. Le repugnaba la idea de dejarlo suelto. Quizás por miedo a una falta de estética o por temor a alguna revelación"

La trama, como es común en la obra de Lispector es aparentemente sencilla . En Cerca del corazón salvaje acompañamos a Joana en su paso de niña que escribe versos para su padre, a adolescente que, tras la muerte de éste va a vivir a casa de una tía que, lejos de comprenderla la ingresa en un internado en el que será fascinada por un profesor con el que debatirá cuestiones de la existencia y la vida, a mujer casada cuyo mundo interior habitado por ese animal salvaje no le permite entregarse, en un principio, al amor de Otávio. Esta última transición viene marcada por el ecuador del libro. A partir de aquí Joana deseará volver atrás buscando en su pasado en un intento frustrado por conocer el amor en una decepcionante visita al profesor que tanto la había marcado y por el que desarrolla sus primeras sensaciones de amor callado, deseará seguir adelante con un amante fortuito que encuentra caminando por la calle o queriendo recuperar a Otávio, al que no ha podido entregarse, retenida por el conflicto interno que experimenta ocasionando así la marcha de éste a los brazos de un antiguo amor, Lídia.

El viaje ocurre por dentro, la trama es sólo una línea recta que guía cada instante analizado e interiorizado por Joana. Es un libro existencial, metafísico, repleto de preguntas sin respuesta. Lispector, como se verá también en otras obras, no pretende proporcionar respuestas a estas dudas existenciales, Joana es un ejemplo, no encuentra la respuesta pero sigue buscando, siempre.

El estilo de Lispector recuerda a  Virginia Woolf y a los modernistas anglosajones. Comentando este hecho, @gancedo afirmó que "muchos dicen que Clarice Lispector habría sido la más grande de las modernistas si hubiera nacido en Londres". Sin embargo, la misma autora declaró que no había leído a Woolf ni a Joyce, al que muchos atribuyen la inspiración de la elección del título. Los puntos en común son evidentes siendo el más llamativo el uso del monólogo interno. No obstante, el estilo de Lispector es personalísimo, dotando de gran preponderancia al lenguaje y a su uso como se manifiesta en su manera de escribir, poética, lírica y repleta de símbolos. Cerca del corazón salvaje está, además, muy marcado por la filosofía de Spinoza, del que cita largos párrafos en el libro contribuyendo a la creación  de la personalidad aparentemente amoral de Joana.

No me cansaré jamás de recomendar este libro así como los que llevo leídos hasta ahora de la misma autora. Por la belleza incomparable y única de la prosa, por las cuestiones que plantea, simplemente por la literatura y por el esplendor en estado puro que destila el libro, un ejemplo puede ser una escena de amor contemplativo que es, quizás, la más bella que haya leído jamás. Hay fuentes que indican que Lispector acabó la obra a los diecisiete años, la oficial indica que la acabo justo un año antes de su publicación, en 1944. No obstante, es sorprendente cómo una escritora tan joven puede dar luz a una obra de este calibre intelectual y artístico, como puede mirar dentro de sí para producir esta obra, que en mi muy subjetiva opinión, es una obra maestra. Desde que me hice con sus libros me ha sido difícil dejar de leerlos y no volver a ellos una vez devueltos a la estantería.




Clarice Lispector (1922-1977) es una escritora brasileña descendiente de judíos procedentes de Ucrania. Su obra se encuadra en el modernismo brasileño de 1945. Llamó a su personalísimo estilo un "no-estilo" y destacó también en la producción de poemas, relatos y pintura. Su novela Cerca del corazón salvaje contribuyó a  una sacudida intelectual en un Brasil en el que la literatura seguía gobernada por los patrones más clásicos. He tenido la ocasión de leer "El evangelio según G.H.", para muchos y para ella misma, su obra más completa y "La hora de la estrella", su última obra publicada en vida, que espero reseñar.