miércoles, 17 de febrero de 2016

Entradas breves (18-19) #DaraHorn

Una autora que me fascina, una lástima y una vergüenza que las editoriales españolas no se hayan dignado a publicar ni un solo título de Dara Horn. Aquí van, a grandes rasgos dos, es aconsejable leerlos en este orden 

String Theory: The Parents Ashkenazi

  Tal y como se indica y queda claro al final, se trata de un preludio a A Guide for the perplexed.
Jacqueline, proveniente de una familia tradicional judía intenta abrirse un hueco en el mundo de la Física a principios de los 80, época en las que las convenciones hacían dirigirse más a las mujeres hacia el mundo de las Humanidades y a los hombres al mundo de las ciencias.

Religión (judaísmo) y ciencia se complementan en la mente de alguien que lucha por comprender el mundo alentada por Roger, un joven matemático "perplejo" que se deja llevar por la dicotomía cognitiva de Jacqueline hasta que la cuerda se tensa demasiado.

Un pequeño apunte: las palabras alma y respiración en hebreo proceden de la misma raíz נשמה neshama- alma y נשימה neshima respiración pero esto NO quiere decir que sea la misma palabra, de hecho en el libro esta afirmación puede causar cierta confusión. La mente científica acepta con toda certeza una pero no la otra. En la cultura judía, sin embargo, hay tradición de relacionar el aire, el viento, la respiración y términos similares con la creación de vida, se insufla vida. Incluso una famosa autora brasileña veneradísima por mí crea inspiración y arte mediante "um sopro de vida"

Dara Horn me gusta, me gusta mucho, el año pasado referencié varias veces "The World to come" y me apetecía ver cómo se movía en la literatura de recorrido corto. El resultado ha sido más que satisfatorio aunque repito, es un preludio a una obra, A Guide for the Perplexed, que tengo la sensación que se convertirá en una de las lecturas del año.

A Guide for the Perplexed: a Novel


Una genizah es un tipo de almacén que se encuentra en algunas sinagogas y que contiene documentos sagrados, normalmente con el nombre de Dios insrito que esperan ser enterrados según el rito establecido por no poder destruidos de forma permitida or la halakha.

Genizah es también, en el libro de Dara Horn, un software que guarda intactos los momentos y experiencias de todo aquel que lo usa. Mediante un sistema de ventanas y de asociación de términos, el usuario tiene acceso directo a todos sus recuerdos evitando así la arbietrariedad de la memoria y sus trampas. Josie es la creadora del innovador sistema que más que satisfacciones le acarreará el sufrimiento de ser secuestrada y recluida en La Ciudad de los Muertos del Cairo. Su hermana, celosa de la brillante carrera de Josie (leer con aterioridad el librito introductorio "String Theory: The Parents Ashkenazi" en el que se relata a relacion entre las dos hermanas desde la infancia) actuará de manera insólita en un giro de la trama totalmente inesperado.

Y Horn lo vuelve a hacer. Si en "A world to Come" recuperaba las figuras del judaísmo ashkenazí de Chagall y Der Nister, en este libro recupera la biografía y filosofía del sefardí Maimónides o RamBam basándose en una de sus obras más relevantes : Guía de Perplejos. Horn se centra en las ideas sobre el libre albedrío del hombre frente a la omnisciencia y omnipotencia de Dios y sobre las polémicas interpretaciones talmúdicas de RamBam que se alejaban de la ortodoxia. No, no es un libro con un componente meramente religioso, recordemos que la protagonista es científica.

La parte biográfica de la vida de RamBam vendrá presentada por una subtrama sobre un coleccionista de documentos antiguos que logra rescatar documentos de la genizah de El Cairo.

Me gusta Dara Horn, los dos grandes libros que he leído tienen paralelismos más que evidentes: una incursión a la cultura judía conectada con el presente, en A World to Come de manera más existencial e incluso romántica y en este libro más en forma de thriller. La pregunta es ¿ se dignará alguien a traducir a esta autora?

RECOMENDACIONES PARA LA LECTURA:

-Leer Guía de Perplejos de Maimónides
-Leer el volumen introductorio "String Theory: the Parents Ashkenazi"

martes, 29 de diciembre de 2015

Feliz Año 2016 #Libros y #música

Lo dicho, queridos amigos, FELIZ 2016 va a ser una entrada algo apresurada, no tengo tiempo, mi deseo para 2016 es un poco más de tiempo entre las cosas básicas y alguna que me guardo no vaya a ser que por revelarla no se cumpla. Dejo de teclear, cruzo los dedos y aquí os dejo una selección de los mejores libros del año y otra de los mejores discos. Espero que la disfrutéis. Sin más preámbulos:






Top 10

10

9

8

7


6

5
4


3

2

1

Difícil establecer el orden, para qué nos vamos a engañar, del único que estoy seguro es que "The Instructions" debe aparecer en primer lugar.

Y ahora los discos!!! Haced click en el número de orden para ser redirigidos a una canción que ha significado algo muy especial para mí durante 2015. Es una especie de compendio de sensaciones en partitura

10


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2
1
Tobias Jesso Jr- Goon









Desaparezco una temporada.
Solo queda desearos un muy feliz 2016 lleno de libros, cine, música y vida con los que queréis
con los que querréis, con los que se quedarán solo unos minutos, con los que permanecerán toda
una vida. Os deseo,en resumen,  lo que os deseo cada año, lo mejor que se puede desear

SOPHROSYNE:

A HEALTHY STATE OF MIND, CHARACTERIZED BY SELF-CONTROL, 
MODERATION AND A DEEP AWARENESS OF ONE'S TRUE SELF, RESULTING IN TRUE 
HAPPINESS


Gracias y un fuerte abrazo a todos 


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Las cartas de Papá Noel, de J.R.R Tolkien

Siento de verás no haber tenido tiempo ni para actualizar el blog ni para visitaros. Como cada año, los días previos a las campanadas me ahogan de trabajo y no puedo dar más. Me he tomado un paréntesis cuya prioridad es felicitaros la Navidad y lo hago con un libro bastante especial para mí. Las cartas de Papá Noel de J.R.R. Tolkien.

Mi admiración por el autor sudafricano empezó en la tierna adolescencia al caer en mis manos El Hobbit, desde ese momento leí todo cuanto pude del autor con bastante voracidad, intentando no dejarme nada atrás. Está de más hablar de la originalidad que envuelve todo escrito de Tolkien, creador de mundos, de lenguas. Lo más destacable de este libro, sin embargo, es la visión que ofrece de como la originalidad del autor se manifestaba en su día a día.





Casa de Navidad,
Polo Norte
22 de diciembre de 1920

Querido John

Sé que le has preguntado a tu papá cómo soy y dónde vivo. Me he dibujado a mí mismo y mi casa para ti. Cuida el dibujo. Ahora mismo salgo para Oxford con mi fardo de juguetes- algunos son para ti. Espero llegar a tiempo: la nevisca es muy intensa en el Polo Norte esta noche. Tu Papá Noel que te quiere.







Estos son los primeros de un compendio de cartas y dibujos que Tolkien redactaba y enviaba a sus hijos el día de Nochebuena de parte de Papá Noel.  La primera llegó cuando el primer hijo de Tolkien, John,  tenía tres años y siguieron llegando, durante un periodo de 23 años durante las infancias del resto de hijos del autor, Michael, Christopher y Priscilla.


Tolkien creaba así una especie de juego. Los niños, durante su más tierna infancia esperaban ansiosos las cartas de un Papá Noel al que Tolkien, sin despojarlo de su carácter bonachón, le atribuye también una personalidad excéntrica, divertida, algo alocada e incluso victimista. Las cartas, en sobres siempre similares en el que aparecen a la derecha, llegaban a veces de manos del cartero, otras aparecían junto a los regalos de Navidad, otras veces aparecían junto a la chimenea justo en el lugar en el que los niños habían dejado las suyas para Papá Noel manteniendo así en vilo a unos niños que deseaban saber más y más sobre el anciano de barba blanca y vestido de rojo que los visitaba cada año.

Con el tiempo, Papá Noel fue añadiendo más información sobre sus avatares, angustias y abatimiento siempre que temía no llegar a la cita a todas las casas en Nochebuena. Gradualmente fueron apareciendo los personajes con los que Papá Noel convive en el Polo Norte incluyendo así en las cartas hilarantes aventuras: los Elfos de las Nieves, los gnomos rojos, el Oso del Polo Norte y sus sobrinos, Paksu y Valkotukka, el Muñeco de Nieve... creando así todo un universo Tolkien tal y como lo conocemos pero centrado en el día de Navidad.

No se me ocurre una propuesta más amena para recordar con nostalgia la inocencia impaciente de nuestra niñez o para compartir con los pequeños de la casa las aventuras de este Papá Noel tan particular bajo una manta, al lado del fuego, rodeado de olor a canela y castañas asándose al fuego. Los más pequeños oirán con atención y con ojos muy abiertos lo que cuenta un Papá Noel algo particular y reirán sin parar con sus ocurrencias. Los mayores verán en esos ojos abiertos reflejada la ilusión que trae consigo cada año la víspera de la Navidad.

Me falta solo poner la música de Nat King Cole para desearos a todos una muy feliz Navidad.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Un buen hijo, de Pascal Bruckner

"Es hora de irse a dormir, Arrodillado al pie de la cama con la cabeza inclinada, las manos juntas, murmuro a voz baja mi oración. Tengo diez años. Después de un breve recuento de los pecados del día, dirijo a Dios, nuestro Creador todopoderoso una petición. Sabe que soy un asiduo de la misa, cuanto Lo quiero por encima de todo. Solo Le pido, sencillamente, Le ruego que provoque la muerte de mi padre, si puede ser, en un accidente de coche."

"Más tarde, al ver películas policíacas, odié siempre la tendencia de las víctimas a implorar la clemencia de los asesinos"

"Hay que olvidar para sobrevivir, retirar los recuerdos que impiden progresar"

"Como todos los autócratas, mi padre quería ser amado"



Hijo de un padre autoritario, racista, antisemita y fascista y de una madre doblegada al maltrato de su marido, Pascal Bruckner relata, en esta novela de iniciación, la única manera que tiene de matar al progenitor sin derramar una sola gota de sangre: convertirse en la derrota y fracaso de su padre. Bruckner convierte el asesinato del padre en un modus vivendi, en una prioridad que terminará por reencontrarlo consigo mismo y a metamorfosearse en el adulto y escritor que hoy es.

La presencia arrolladora del padre aliena todo cuanto le rodea, su ausencia se convierte en un respiro que vuelve a ser interrumpido a su retorno. Tras años de intensas plegarias, el niño, convertido en joven cae en el gris del agnosticismo y luego en el negro del ateísmo. Para salvarse tendrá que plantar cara o más bien dar la espalda.

Tras el capítulo introductorio, el joven entra en contacto con el mundo cultural, opuesto al fascismo y antisemitismo de su padre. Un nuevo mundo repleto de ilusiones se abre ante él, sus inquietudes intelectuales se desarrollarán impulsadas por las revoluciones sociales de Mayo del 68 y las lecturas existencialistas: Schopenhauer se convertirá en su lector de cabecera e influirá en la percepción del joven sobre las relaciones humanas, leerá En busca del tiempo perdido para contrariar a su padre, que comparte la opinión de Céline sobre los siete volúmenes escritos en "franco-yiddish" denostando así a Proust. A las lecturas antisemitas del padre de obras de Roger Peyrefitte, el hijo responderá con la lectura de Jankelevitch y con un lazo de amistad con Alain Finkilekraut, llegando a sentirse judío sin serlo en un intento inconsciente de alejarse del padre, de ser su opuesto, de reducir su luz. 

El paso del tiempo es inexorable y el peso de la juventud pesa más que el de la vejez en la balanza de la vida. Lleno de vigor y conocimiento, el joven, convertido en escritor observará la decadencia del padre que se aferra a la vida atizando los sentimientos extremistas de su juventud. El joven no ve más que un intento vano, el de un viejo cetáceo varado en la orilla por volver a las aguas tumultuosas de un océano que ha quedado atrás.

La figura del padre se presenta como un muro infranqueable cuya sombra el hijo no soporta, quiere ver más allá, destruirlo piedra a piedra o al menos escalarlo. Será su bagaje intelectual opuesto quien ofrezca una escalera para trepar y poder ver así el otro lado, más tarde, serán los años los que harán menguar el muro hasta no ser necesario ni tan siquiera ponerse de puntillas para abordarlo.

Dos seres, padre e hijo, dos tipos de rabia, la del padre rebelada contra el mundo, la del hijo contenida contra el padre. Ambas omnipresentes, ambas en constante lucha de la que surge como fruto la personalidad, el carácter y la intelectualidad de Bruckner. 

lunes, 7 de diciembre de 2015

El informe de Brodeck, de Philippe Claudel

"Al fin y al cabo no hay diferencia entre morir de ignorancia o morir bajo los pies de mil hombres que han recuperado su libertad. Se cierra los ojos y ya no existe nada. Morir nunca es difícil. No requiere ni a un héroe ni a un esclavo. La muerte se come lo que le sirven."

"La idiotez es una enfermedad que combina bien con el miedo, una y otra se engordan mutuamente creando así una gangrena que no hace más que propagarse"

"Los hombres son raros. Cometen los peores actos sin cuestionarse nada y luego no pueden vivir con el recuerdo de lo que han hecho."

"No soy nada , lo sé, pero
compongo mi nada con un pequeño trozo de todo"
                                                       -Victor Hugo, Le Rhin-





Al igual que Coetzee en obras como Esperando a los bárbaros, Claudel propone un juego de descontextualización, hacer anacrónico y universal hechos históricos que permanecen sellados en el cerebro del ser humano en forma de recuerdos enterrados con arena y cal para que no florezcan. Ya sea el apartheid o la II Guerra Mundial, ninguno de los dos autores menciona el acontecimiento al que parece hacer alusión de forma clara ¿qué más da? Si algo hemos aprendido es que tras miles de años de lo que llamamos civilización, seguimos siendo unos bárbaros.

Sofocando oprobios. Un hecho que el autor pone de manifiesto desde las primeras páginas, el asesinato de El Otro, referido así por ser extranjero y por su carácter críptico aunque cordial, es el desencadenante de la toda la trama. Brodeck, uno de los pocos habitantes medianamente ilustrados del pueblo recibe el encargo de relatar los hechos a pesar de no haber estado presente el día en que se cometió el crimen.

Brodeck se sentará ante su vieja máquina de escribir conmocionado por los hechos. Al son de las primeras teclas, Brodeck pensará en su propia vida y decidirá dejar constancia de ella en un informe paralelo que se va intercalando con los hechos que llevaron al asesinato de El Otro.
Brodeck no es nadie. No es de extrañar que Brodeck se siente de cierta manera identificado con El Otro. Fue vendido por su comunidad a cambio de un pacto con un pueblo invasor por no ser nativo del lugar y por ser diferente, por su pelo y ojos negros, por su tez más morena. Dar carnaza al enemigo que busca la "purificación de una comunidad" para así calmar ánimos violentos e suna estrategia juzgada lícita por los vecinos del pueblo que son testigos de como se llevan a Brodeck que pasará penurias en un tren de deportación y posteriormente en un campo de concentración. Parece que el símil es claro ¿es Brodeck judío? ¿Se trata de la invasión nazi de la Francia de Vichy? ¿Es el dialecto germánico que hablan los personajes una variedad del alsaciano o del loreno? Poco importa. Tanto Coetzee como Claudel tratan de no conquetar sino más bien de generalizar las características de comportamiento del género humano.
Sobrevivir para dejar de existir. Las experiencias de Claudel en el campo de concentración lo marcarán de por vida. A la vez que escribe sobre el caso de El Otro, escribe como fue alienado y animalizado para ser reducido a nada, solo por ser diferente. A su vuelta al pueblo como superviviente, todo lo que quedará de su experiencia no será más que su nombre tachado en un monumento en honor a los caídos.

Entre fábula y testimonio ficticio, Claudel coloca un espejo que trasciende nuestro propio reflejo; la metáfora que usa el autor de manos de El Otro está representada en forma de dibujos. La xenofobia, el individualismo egoista que contiende solo por el interés personal, el rechazo de lo diferente, el falso sentimiento de agasajo comunitario entre iguales frente al foráneo, al distinto, al otro y las miserias y debilidades personales hacen que para sobrevivir, los habitantes, nosotros, el género humano civilizado tenga que destruir el espejo, la única forma de seguir adelante es ahogar los recuerdos amargos en las turbias aguas del olvido.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Los insignes, de David Pérez Vega

SINOPSIS

Genial parodia de los círculos poéticos de toda gran ciudad. La transcripción del Skype entre un poeta español y el también poeta y líder norcoreano Kim Jong-un.

Bajo, calvo...ingenuo. Un inspector de Hacienda sueña con hacerse un hueco en la sociedad poética española. Nuestro personaje entabla amistad con Kim Jong- un, y le cuenta sus impresiones sobre los vicios de las distintas tribus poéticas de Madrid, reconocibles en toda ciudad. Pérez Vega retrata con humor la típica frustración del poeta en busca de reconocimiento o de edición y dibuja un memorable croquis de las corrientes poéticas de moda en España: los poetas-macho, los poetas-hembra, los poetas-burgueses, los poetas-académicos, los poetas-proletarios...De paso Los insignes consuma una aguda sátira sobre las comunidades literarias y las redes sociales.

Si todos los poetas de España, los que lo son y los que se lo creen, compran este libro, será un super ventas histórico.

Quien respeta la literatura profesa mayor respeto a la poesía, es una idea que siempre me ha rondado la cabeza. Los que administramos blogs literarios nos lanzamos a reseñar, a exponer nuestras opiniones sobre novelas enrevesadas, ensayos pero dejamos la poesía de lado aunque la consumamos con avidez. David Pérez Vega da una de las claves de por qué esto sucede: la poesía se degusta, se escribe y se manifiesta en la intimidad y en el "recogimiento". Tras una cita de Saul Bellow sobre la poesía, en tono circunspecto y solemne, la obra da paso al protagonista absoluto de la novela, Ernesto Sánchez, completamente sumido, desde la primera página, en conversaciones con Kim Jong-Un, que a su vez acaba de componer su primer libro de poesía y busca, mediante los encuentros por Skype con Ernesto, mejorar su español y conocer el criterio de un especialista en la materia una vez que su poemario termine de ser traducido al español.

Conversaciones es un término poco adecuado, Ernesto se enfrasca en monólogos sobre su propia vida como inspector de Hacienda sobre los círculos y tribus literarias que vapulean la poesía, que le faltan al respecto, que la reducen a una disciplina al alcance de todos y de la que se saca provecho económico adulterando el otorgamiento de premios al caballo ganador de una carrera en la que la calidad literaria no es la meta. Ernesto hace partícipe al líder norcoreano de sus continuas frustraciones al ver truncados sus intentos de ser publicado mientras el dictador espera la evaluación  de su poemario por parte de Ernesto.

Lo más meritorio del libro es, sin duda, la combinación de denuncia, (literaria y también política) con la veneración por la poesía como género literario y el tono satírico presente en toda la obra. Existe un sustrato sólido, profundo bajo un tono distendido.

Una vez que hemos conocido Ernesto, además de inspector de Hacienda, administrador de un blog literario enteramente dedicado a la poesía, de este modo Kim Yong-um llega a contactar con él,  todos los que dedicamos parte de nuestro tiempo a la literatura, nos sentimos aludidos, reflejados. Compartamos o no las opiniones del protagonista leemos el libro, de principio a fin, con una sonrisa de complicidad, en muchas ocasiones con una carcajada porque algunos pasajes son verdaderamente hilarantes.

Es un libro recomendable para quien escribe, para quien quiere escribir y para quien sabe lo difícil que es hacerlo bien, para los que saben que la creación literaria, sobre todo la poética no está al alcance de todos y para quien respeta el lugar que tiene la poesía en el mundo del arte. El modus operandi de Pérez Vega así lo muestra: consigue un libro de denuncia a la mafia literaria, nada que no sepamos, coloca la poesía en el periplo de las artes, algo de lo que muchos no parecen ser conscientes y al mismo tiempo devuelve  la poesía a su lugar ilustre entre las artes, eso sí, todo en forma de sátira regada con momentos cómicos memorables.

domingo, 29 de noviembre de 2015

El Black Friday es verdaderamente negro.

Cierto pudor me va a impedir desarrollar lo que siento con la holgura que desearía. Es complicado hablar de una experiencia personal, de una sensación que muchos pueden malinterpretar pero algo en mi fuero más interno me obliga a hacerlo. He estado al tanto de cómo los medios de comunicación hacían campaña de la recogida de comida en las grandes superficies comerciales de cara a las festividades que se nos vienen encima. De manera inesperada se me complicó el fin de semana entre compromisos familiares y laborales y sabía que tendría que pasar la noche del sábado y probablemente la del domingo sin salir de casa, tecleando sin parar y luchando para que no se me cerraran los párpados del agotamiento. Rehuyo como de la peste de todo lo que se asemeje a una gran superficie comercial o a unos grandes almacenes; compro mi sustento en mercados y en tiendas de barrio donde al menos puedo hablar con alguien que me reconozca al verme. Angustiado por la falta de cafeína que necesitaría al día siguiente y alentado por el reclamo de la recogida de alimentos me dispuse, a eso de las ocho de la tarde el viernes, a ir a buscar café y contribuir con la causa tan publicitada. Al llegar, todo eran luces de colores, algarabía, canciones de Navidad, jolgorio y pantallas LCD publicitando los increíbles descuentos de artículos sobre los que se lanzaba la gente tarjeta de crédito en mano. Mi misión era fácil: buscar alimentos no perecederos y un paquete de café para mí. Por poco dinero llené tres bolsas de todo artículo que viniera bien empaquetado, con fecha de caducidad a largo plazo y debidamente sólido para soportar un traslado. Al llegar el momento de pagar le pregunté a la cajera dónde se encontraban los voluntarios y me dijo que no lo sabía. Pagué y los busqué por el exterior del supermercado hasta dar con ellos. Un chico y una chica jóvenes y una señora mayor acogieron las bolsas casi con un abrazo musitando un "gracias" apenas audible. La vista se me fue al carro del que se encargaba cada uno de ellos, dos estaban vacíos y uno contenía cuatro paquetes de espaguetis colocados en una esquina. Se cruzaron nuestras miradas y el desaliento y la imagen descorazonadora de la escasez de género me dejaron mudos. La mujer mayor se dio cuenta de que llevaba un paquete de café en una mano y me ofreció esperar para darme una bolsa de las que le había entregado mientras llenaba con mis artículos su carro. Le dije que no. Salí de allí intentando hacerme hueco entre la gente que colmaba la zona de la perfumería mientras oía discusiones entre clientes y dependientas que no se ponían de acuerdo sobre la cuantía del descuento que ofrecía la empresa sobre perfumes de más de cien euros.

En estos momentos estoy trabajando a contrarreloj, bebiendo el café que me despierta y me abstrae del cansancio, solo, sin azúcar, negro y amargo. Sabe igual que el funesto Black Friday que viví ayer.