lunes, 16 de noviembre de 2015

En la tele #2


Deutschland 83 (9/10)

¡Atentos porque pronto se emitirá en España!

Se trata de una serie de 8 episodios que narra la vida de un joven de 25 años que vive en la República Democrática Alemana y que es enviado, bajo coacción, a la Alemania Federal como espía de la Stasi. A través de las diferentes misiones que le serán encomendadas al joven Martin, descubriremos la sociedad a ambos lados del muro y un momento de tensión clave durante la Guerra Fría. Aparecen el Autumn Forge y el Able Archer así como otras tensiones con la OTAN. Si bien la trama se centra en este momento crucial entre Oriente y Occidente el guión da voz a la vida de los personajes y tratará temas como las relaciones de pareja y la irrupción del SIDA como enfermedad incurable y causante de muerte inminente. Bajo la amenaza de la destrucción masiva del Este por los Pershing II discurre el contraste entre el capitalismo y el socialismo, cierto aire de Ostalgie en un decorado en el que los libros procedentes del Oeste están prohibidos siendo un acertadísimo estandarte de ellos 1984, de Orwell. Cada episodio lleva el título de intervenciones llevadas a cabo por la OTAN. A todo lo descrito cabe destacar la magnífica banda sonora que podéis encontrar aquí. Desde Eurithmics y su "Sweet Dreams" pasando por el schlager alemán y terminado con The Cure y su "Boys don't cry", Deutschland 83 es una apuesta segura.

Äkta Manniskor (Real Humans) 8/10

Desde Suecia llega una apuesta en forma de ciencia ficción con tintes dramáticos y de thriller para amantes del género que buscan más que una simple historia y pretenden sumergirse en un fondo repleto de debates éticos y morales. La historia narra la irrupción en el mercado de unos robots con apariencia totalmente humana diseñados a deseo del comprador para satisfacer sus necesidades específicas, sean las que sean. Los llamados hubots y su presencia conjunta con la sociedad, llegando a ser parte del personal en lugares de trabajo no será igualmente recibida por todos: habrá quien considere que roban el trabajo a los humanos, habrá quien los considere algo más que meras máquinas, habrá quien no los considere más que eso. Y es más complicado que esto, ya, en el primer capítulo de la serie se nos presenta a un grupo de hubots que han conseguido el libre albedrío y luchan por la liberación de los humanos. Existe un spinoff en lengua inglesa llamado "Humans" que me resultó menos convincente que el original sueco, más efectista y con bastante menos trasfondo.

lunes, 9 de noviembre de 2015

En el cine #Third Batch

Mis gustos eclécticos y yo...

Me and Earl and the dying girl, de Alfonso Gómez-Rejón (9/10)

Cuyo título será traducido en España como Yo, él y Raquel, ...en fin.

Ya insiste el personaje principal, "esto no es una comedia romántica". Al espectador le tocará juzgar si lo es o no. Lo cierto es que el modo en que está rodada es muy llamativo y las risas y las lágrimas están aseguradas. Greg y su amigo- "socio" Earl se dedican a hacer parodias de películas de culto, aquí vienen las risas, tanto los títulos como la producción de las cintas en sí desatan carcajadas. Todo cambia cuando Greg, obligado por su madre, entabla una relación de amistad con Rachel, una chica diagnosticada de leucemia. La amistad que surge entre ambos es complicada: Rachel sabe que el interés de Greg en un principio no es sincero pero a medida que van pasando los meses y la enfermedad va avanzando, la amistad entre ambos va cambiando. Hay quien piensa que las aseveraciones de Greg son un poco tramposas y que pide demasiadas concesiones al espectador "Rachel no va a morir" "Haré una película para Rachel" "Jamás me enamoraré" "No creo en el amor" "No creo en la amistad" "No hay manera de dejar de ser un cínico" Si, Greg miente, yo también he mentido. Hay que ver la película para comprobar cuál es la realidad.

Southpaw, de Antoine Fuqua (6/10)


Disfruto mucho de este tipo de películas a pesar de que la mayoría cuentan una historia de redención, una historia de superación, de rehabilitación vital, con todos estos temas reiterados hasta la saciedad puedo, me enganchan, sobre todo si los actores son de la talla de Jake Gyllenhaal y Forest Whitaker, en este film espléndidos ambos.

Hay, sin embargo, un sentimentalismo que no se ajustó con mis expectativas y que hizo que me aburriera pronto con el argumento.

Billy Hope, boxeador, pierde a su esposa en un accidente y decide entrenar con Tick Wills, una especie de preparador filosófico (Whitaker) para recuperar la custodia de su hija entregada a los servicios sociales, aquí viene el exceso, no me molestaría si la vida de Billy como boxeador, así comienza la película y la trama más sentimental estuvieran más niveladas.


The Martian, de Ridley Scott (8/10)


Sí, hice trampas, vi el film, pensé que no iba a disfrutar el libro y decidí tragarme la historia de una sentada. Ahora tendré que leer el libro para ver si el humor a modo de "punchline" aparece también en el texto escrito. Quizás alguna alma caritativa me lo quiera desvelar. ¿Es Weir el creador de la parte más cómica?

Poco que decir del argumento, lo conocemos todos por la sobreexposición mediática del libro en las redes.

Un soldado dado por muerto en Marte usa sus habilidades como botánico "Aem a bah'nis' " en voz de Matt Damon para sobrevivir mientras el resto de la tripulación, sabiendo que sigue con vida decide rescatarlo. Sigue la estela Gravity-Interstellar y es verdaderamente entretenida.






Phoenix, de Christian Petzold (9/10)


Una auténtica joya. Esta cnta alemana en la que destaca la actriz Nina Hoss narra la postvida de una superviviente de un campo de concentración que renace por medio de la cirugía facial reconstructiva después de haber sido desfigurada por una bala. No vuelve a ser exactamente la que era, al menos por fuera. Por dentro sigue latiendo el amor que nunca se apagó por su marido, al que buscará a pesar de saber que fue él quien la traicionó y la entregó a los nazis. Él tiene un plan: aprovecha el parecido físico que ella tiene con ella misma en su nueva versión para poder acceder a su fortuna. Ella accede ocultando su identidad y sufre porque él no la reconoce, porque a pesar de ir pareciéndose cada vez más a la que fue antes, él no la quiere. El final, en su silencio, es apoteósico.







Knock Knock, de Eli Roth (2/10)

Pffff, es que ni siquiera sé si comentarla. Eli Roth me cae bien, aprensivo a la sangre y, sin embargo, reventando cabezas nazis con un bate de béisbol en "Inglorious Basterds", Keanu Reeves también pero esta película es un despropósito y ambos, uno como director que mete a su esposa con calzador en la trama y el otro como actor, hacen el ridículo.

Un hombre felizmente casado y con hijos se queda solo en casa, en una noche de tormenta, dos chicas jóvenes aparecen en la entrada de su casa e intentan seducirlo insistentemente hasta que lo consiguen. Lo que no sabe este hombre es que esa infidellidad, el hecho de haber sido infiel, desencadena una reacción inesperada y psicópata en las dos jóvenes que lo torturarán, física y psicológicamente por lo que ha hecho... y a partir de aquí, todo degenera.






Habéis visto que ya no hago el eterno resumen de final de mes. Hago reseñas más completas sobre libros publicados en España, más escuetas sobre libros que merecen la pena y no publicados en España y separo cine y televisión por secciones. Bien, eso no os exime de dejarme recomendaciones en los comentarios!
Los espero con ansia. Pasadlo bien y por consiguiente, sed malos.

lunes, 2 de noviembre de 2015

La hoja plegada, de William Maxwell

Una lectura ligera, superficial o en la que falta el interés requerido puede provocar que el lector se lance a aseveraciones simplistas en las que solo destacarían los picos llamativos de la trama olvidándose de la planicie argumental que es donde a veces suceden los hechos, donde se encuentra la esencia.

La hoja plegada es sin duda uno de esos libros que apelan a la observación por parte del lector durante cada paso sobre la planicie, los picos argumentales se elevan de manera evidente y son insoslayables pero mirar a las alturas sin mirarse nunca a los pies puede hacer que tropecemos y nos quedemos con una sensación algo superficial de lo que verdaderamente encontramos.

Valga la introducción para destacar que en muchas reseñas se habla sin evasivas de un coming-of-age homosexual. No me atreveré a contradecir que los picos del paisaje den a pensar que de eso trata la novela aunque yo prefiero quedarme en la llanura.


Lymie, personaje trazado a pinceladas gruesas y acentuadas, es un joven de constitución y salud frágil, con gran potencial intelectual y escasas aptitudes atléticas. Huérfano de madre y víctima de un padre avasallador, cuando no ausente, no encuentra su lugar.

Spud, joven atlético, activo y popular vive arropado por su familia añorando su procedencia rural en la que se iba forjando como un joven sano y fuerte.

Una broma de Spud y del destino hace que el asustadizo Lymie pase a ser parte integrante de la familia de Spud, será bien recibido en casa de este, agasajado por sus padres y encontrará el significado de la palabra familia. 

¿Cómo dos seres de naturaleza tan dispar llegan a hacerse amigos inseparable? El autor muestra el desarrollo vital de ambos hasta el momento en que deben mudarse a otro estado para proseguir con sus estudios. Lymie sigue siendo un joven desgarbado y desmañado mientras que Spud se ha convertido en un fornido boxeador popular en el edificio de estudiantes que habitan.

“Para conocer la injusticia del mundo sólo hace falta un poco de experiencia. Para aceptarla sin amargura o envidia se necesita casi la suma de toda la sabiduría humana, cosa que Lymie Peters, a la edad de quince años, no poseía. No pudo evitar darse cuenta de que la balanza de la suerte se había inclinado considerablemente a favor de Spud, y sentirse agraviado por ello. Pero lo que más le reconcomía era que Spud fuese, además, un atleta nato y la encarnación del ideal con el que soñaba despierto a menudo.”

La cita muestra la ambivalencia afectiva de Lymie con respecto a Spud: lo observa desde lejos, desde abajo, como si fuera un dios, como si quisiera ser él a la vez que disfruta de cada roce con su cuerpo, se esmera en curarle las manos después de un combate y espera con ansia el momento de dormir con él bajo las mismas sábanas. Existe una mezcla de absoluta devoción y entrega que Lymie sabe que no puede traspasar hasta que se interpone entre ellos una joven, hecho que desestabilizará dramáticamente a Lymie y lo llevará a tomar una decisión inesperada.

Por supuesto, se puede interpretar el amor de Lymie por Spud como una atracción homosexual irremediable y no correspondida, estos son los picos, amor desenfrenado, total entrega, pérdida del norte cuando quien deseas se aleja pero en la llanura hay bastante más que eso: la propia naturaleza del amor como sentimiento indefinible por la cognición, solo circunscrito por el plano empírico, por aquel que siente. El libro es, por lo tanto, una novela de iniciación que explora lugares recónditos del amor al que al propio autor, a pesar de forzarnos a elevar la vista a las alturas, no interesa ningún tipo de especificación.

lunes, 26 de octubre de 2015

En nadar-dos-pájaros, de Flann O' Brien


"Tras haber colocado en mi boca pan suficiente para masticar tres minutos, deseché mis poderes de percepción sensorial y me retiré a la intimidad de mi mente, asumiendo mis ojos y mi rostro una expresión ausente y absorta. Reflexionaba sobre el tema de mis actividades literarias de los ratos de ocio. Que un libro tuviese un principio y un final era una cosa con la que yo no estaba de acuerdo. Un buen libro puede tener tres aperturas completamente distintas e interrelacionadas tan solo por la presciencia del autor, o en realidad cien veces otro tanto de finales."

En este blog se ha mencionado en muchas ocasiones el estilo personal-casi excéntrico- de algunos autores. Empezar un libro con una coma y acabarlo con dos puntos fue comentado como un rasgo formal de una novela de Clarice Lispector o una trama surrealista de cambios de espacio y de tiempo en los que hechos insólitos anudados con un uso del lenguaje particular y casi en código nos acercan, por medio de un rodeo de ingenio y humor a realidades que tenemos frente a los ojos y que no siempre vemos, como hizo Witold Gombrowicz en Ferdydurke, libro referente del modernismo europeo que he recordado en más de una ocasión durante la lectura de En nadar-dos-pájaros quizás por la semejanza del uso de un lenguaje exquisito atizado con grandes dosis de ingenio aunque los expertos no tengan claro si el libro de Flann O'Brien es algún tipo de modernismo tardío o más bien el precursor del posmodernismo. Lo cierto es que es un libro fascinante por su excentricidad en el fondo y en la forma y el párrafo introductorio desvela y sienta precedentes sobre lo que vamos a encontrar.Rompamos la línea clásica principio-nudo-final.

Lo primero que sorprende es, sin duda, el título. Está tomado del folklore irlandés y es el lugar en el que el rey Sweeney fue transformado en hombre pájaro y obligado a temer a los hombres y a desplazarse a saltos, lo que no podíamos esperar es que tan extraño y mitológico personaje saltara a las páginas de nuestro libro.

La línea narrativa es, solo en apariencia,  simple: conocemos a un joven estudiante dado a la holgazanería y al consumo de cigarrillos y alcohol siempre que el dinero lo permita que vive con su tío, un afable señor cuya máxima preocupación es el rendimiento de su sobrino en la universidad y al que recrimina pacientemente su ataraxia. Este estudiante sin nombre, aparte de los placeres que le conocemos y que ya hemos mencionado también tiene una inclinación por la literatura y trae un libro entre manos. Un libro un tanto especial porque está desprovisto de todo formalismo: contiene tres principios y llegará a tres finales, por lo tanto, asistimos al proceso de creación de la novela. Los tres puntos de partida son las historias de, en primer lugar, Puka McPhellimey, un ser perteneciente al folclore irlandés, un tipo de ser diabólico entre hombre y animal, en segundo lugar, y quizás la línea principal, John Furriskey, "nacido" con 25 años sin memoria pero con experiencias y con los dientes manchados de tabaco y en tercer lugar, la historia de un gigante heróico y de otros seres del folklore irlandés.

Todo se complica cuando Dermont Trellis, otra de las creaciones del estudiante empieza a escribir una novela en la que crea personajes,es escritor de westerns y "contrata", en palabras de Flann O'Brien, a seres de la mitología irlandesa. Las tramas de estudiante empiezan a entremezclarse y los personajes saltan de una trama a otra e incluso llegan a revelarse contra Trellis, que los obliga a permanecer en un hotel de su propiedad. Pero las excentricidades de Trellis son numerosas, sólo lee libros que tengan capas verdes y duerme casi todo el día, permitiendo a los personajes campar a su libre albedrío. No obstante, Trellis seguirá haciendo de las suyas, crea a Sheila Lamont, hermana de uno de los vaqueros de sus westerns, tan bella que la fuerza sexualmente y creando del parto a Orlick, que será determinante en la novela.A su vez crea a Peggy, una sirvienta del hotel,  para ser forzada por Furriskey que, en vez de atenerse al plan de su creador, termina enamorándose y formando un hogar con ella. El ansia de libertad de los vaqueros y de Furriskey los llevará a drogar a Trellis para que duerma aún más y así poder seguir con sus vidas.

¿Caótico? Sin duda, mucho y por ello Flann O'Brien nos remitirá, llegados a cierto punto a la página 88, donde encontraremos un resumen de los personajes, otra de las excentricidades añadidas de la novela. Falta detallar la historia de  Puka, ese ser diabolico del que no hemos hablado. Pues bien, una mañana, mientras duerme con su esposa recibe la visita de un Hado Bueno al que el adjetivo de su nombre no hace justicia: es caprichoso, pedante y engreído, para dirigirse juntos al hotel de Trellis porque Sheila está a punto a dar a luz a Orlick y Trellis requiere su presencia. Durante el camino encontrarán al resto de personajes mitológicos y a un poeta, Casey, cuya reputación es del todo inmerecida. Orlick nacerá adulto y se aliará con el resto de los personajes en un complot contra Trellis con el fin de conseguir la libertad y castigarlo por sus fechorías.

Las líneas temáticas descritas se mezclarán además, con la vida del joven estudiante, su tío y sus compañeros de clase y el proceso de creación de la novela, así, encontraremos definiciones de figuras estilísticas, reflexiones filosóficas y contrastes, muchos, lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, la vejez y la juventud y lo real y lo imaginario llegando a una extraña conclusión "La verdad es un número impar"

La experiencia de lectura fue fascinante de principio a fin, el estilo caótico no es un verdadero problema, generalmente no es difícil identificar en qué plano estamos, O'Brien logra introducirnos bien en cada parte. El factor que puede espesar un poco la lectura es quizás el desconocimiento sobre esos seres mitológicos cuya historia aparece adaptada en la novela, nada que un pequeño trabajo de investigación no pueda subsanar y que es imprescindible para la total comprensión de la obra. No obstante, no dejaré de recomendar el libro, que destacaré como una de las lecturas más placenteras por su delicioso estilo y por el ingenio que destila y que desata, en muchas ocasiones, la carcajada.
¡Adiós. Adiós, Adiós!




lunes, 19 de octubre de 2015

La hermana, de Sándor Márai

"Algunos hombres aman con el cuerpo, otros con el dinero o con el intelecto. Yo amo con la música. En nuestra relación, la música ha constituido un vínculo más estrecho que cualquier vínculo erótico y carnal. Tú que entiendes de todo y me hablas de la otra orilla, seguramente sabes qué fuerza tan inmensa posee la música. Tiene más fuerza que el beso, que la palabra, que el tacto. Lo que uno ya es incapaz de contar con el cuerpo y el espíritu, termina contándolo con la música. Yo he sido la única persona que ha sabido hablarle a ese cuerpo precioso y enfermo... ¿Acaso no lo sabías? Le hablaba con la ayuda de la música."

"Hay algo que tiene más fuerza que mi cuerpo, más fuerza que mi enfermedad, que la pasión y la voluntad del mundo, si, algo más fuerte que el destino y Dios: la disciplina del artista, la conciencia del demiurgo que no se apaga mientras no haya cumplido la tarea de la creación."






Intentar desgranar o trazar una línea temática sobre esta obra es una tarea imposible. La obra de por sí no lo hace, se esconde bajo las líneas y es la lectura abierta a la percepción la que logra extraer el jugo esencial; una sensación con la que se queda el lector  tan difícil de explicar con palabras.
Una primera parte  acoge al lector en un refugio de montaña  en vísperas de Navidad junto a unos personajes que parecerán cargar con el peso narrativo pero que acaban siendo circunstanciales. Se encuentran imposibilitados de salir de las cuatro paredes del edificio debido a las terribles inclemencias metereológicas. Márai parece aquí dar señas sobre el amor en la juventud, en la senectud, sobre el verdadero y el interesado, sobre el que vemos como convencional y el que vemos como insólito... Esta introducción que puede parecer insustancial al cabo de la novela y en el conjunto de la obra está ya cargada de introspección aunque su único cometido sea presentar al personaje principal: un hombre llamado simplemente Z. y al narrador inicial, justo antes de que sea el propio Z. el que tome la voz del relato.

El narrador se encuentra con Z., un eminente pianista y viejo conocido de tiempos pasados y mejores a quien una rara enfermedad todavía no había inhabilitado sus prodigiosos dedos de artista que conseguían arrancar al unísono composiciones de Chopin y Bach de un piano y el aplauso unánime del público. Después de una extraña despedida entre ambos, el narrador descubre que Z. ha muerto y recibe un manuscrito del artista contando "sin pretensiones literarias" los años de su enfermedad y cuidado de parte de unos médicos y unas monjas en un monasterio. Con la lectura del manuscrito por parte del narrador se produce el cambio de voz y será Z. quien nos introducirá en la novela  a través de estas páginas que decide ceder al narrador inicial.

Es aquí donde el lector debe abrirse al libro y dejarse arrastrar por la sensibilidad existencialista de Márai recordando que la sensación será la de encontrarse a la merced de un río de caudal furioso pero que ofrece ramas a las que aferrarse. ¿Querremos hacerlo?

Sirve de poco enumerar los hechos que ocurren durante la convalescencia de Z. (quién va, quién viene, quién habla, quién escucha). El manuscrito empieza con la toma de conciencia de una enfermedad que terminará imposibilitando al artista además de sumirlo en un estado de suspensión en el espacio y en el tiempo en el que las ramas querrán, o bien  ser asidas con fuerza al sonido de una voz femenina que le susurra "No quiero que te mueras", o bien esquivadas, entregándose de esta forma a lo inexorable o simplemente ignoradas a conciencia y a petición expresa para ello del pianista para que le sean administrados sedativos y morfina. La novela trata, pues, de la vida, de la muerte y del instante exacto entre estas ralentizado por los estados de ánimo del protagonista.

En su memoria aparece E., un antiguo amor imposible, no consumado y objeto de obsesión del artista. ¿Es E. el desencadenante de la enfermedad? Los médicos intentarán disuadir a Z. de amar de distintas maneras como cura de una enfermedad cuyo remedio no puede ser administrado de forma volitiva, intentarán convencerlo de que hay verdades supremas y divinas, otras mujeres, otros placeres pero ¿cómo cejar en el empeño de amar? 

Los diálogos entre los médicos y las monjas enfermeras se van intercalando con series de monólogos internos en los que priman la voluntad de vivir como método de curación a pesar de lo que dejamos por el camino. Surgirán dos preguntas : ¿muero con lo que tengo o sigo viviendo sin ello?

El libro posee además un componente autobiográfico claro, no hay más que hacer un viaje corto por la vida documentada del autor y de las visicitudes que hubo de pasar ¿cuántos instantes exactos entre vida o muerte? ¿Cuántas agonías ralentizadas por la incertidumbre, por los acontecimientos de su vida se asemejan con los de Z?  Márai siguió viviendo a su pesar y a pesar de todo, agarrándose con tenacidad a las ramas del río furioso de la vida hasta que, llegado al invierno de su vida, agotado por el hastío y la lucha constante tomó una decisión final. He evitado hablar del contexto historico-social de manera expresa; lo que ocurre entre estas líneas es universal y atemporal. En esta obra que desprende introspección y sensibilidad nos vemos todos reflejados, vemos nuestra rabia, nuestra pasividad, nuestra lasitud y nuestra viveza, nuestros días, partidos en horas, fraccionados en instantes, instantes de mera vida, instantes de los que llevamos las riendas, instantes que se nos desbocan; todo puede ocurrir en un instante y en un instante cabe toda una vida.

miércoles, 7 de octubre de 2015

El fin del hombre rojo o la época del desencanto, de Svetlana Alexievich

Este libro se encontró en mi lista de "Las mejores lecturas de 2014" No sé si fue debido a mi fascinación por Rusia, por el periodo de la Guerra Fría, recuerdo con cierta nostalgia, a la vez producto de la inocencia infantil y de ciertas referencias, como la animación soviética a la que fui expuesto, contemplar con ojos abiertos el espacio que ocupaba la U.R.S.S. en el mapa del mundo. Imaginaba a "El erizo en la niebla" por los bosques rusos, a Cheburashka, y al cocodrilo Gena cantando "Vagón azul", personajes que siempre me simpatizaron más que los producidos por la factoría Disney.

¿Qué queda de todo aquello? Nada. O poco. ¿Quedan resquicios en algunos lugares? La bielorrusa Svetlana Alexievitch, magnetófono, cuaderno y bolígrafo en mano se decide a descubrirlo por ella misma.

Las casi 600 páginas que componen el libro recogen una serie de entrevistas a personajes que se muestran escépticos sobre la existencia del Homo Sovieticus, un híbrido que vive entre Oriente y Occidente y cuya realidad se aboca al fin cuanto más dirige la vista hacia el Oeste.

En este compendio de entrevistas encontramos todo tipo de opiniones, las diferencias entre la mentalidad del medio rural frente al urbano, la superficialidad del consumo que los que aún guardan los viejos valores no llegan a entender. ¿Eran felices bajo el yugo de Stalin o quizás fuera la simplicidad de la vida en esos años la fuente candente de felicidad? Las respuestas son tan contradictorias como vehementes. Los jóvenes no quieren oír hablar del pasado y de las desgracias, de la pobreza, la juventud moscovita se resarce en los centros comerciales comprando ropa de marca y gadgets de tecnología punta mientras que en la población de más edad, los valores se van perdiendo y están seguros de que conforman la última generación, las que se llevará eso valores a la tumba.

También hay quien sufrió en su propio cuerpo las barbaries cometidas por Stalin y reniega de lo soviético, con un dolor enquistado en el alma que parece recrudecerse al comprobar que el anhelado cambio no era más que polvo en los ojos.

El Авось ruso, ese sentimiento nacional que deposita el destino en la providencia, entre la confianza ciega, el optimismo inconsciente y la fe en la justicia poética se va diluyendo a golpe de rublos.

Alexievich no se inmiscuye en ningún momento, deposita el magnetófono en la mesa y deja hablar, escucha y anota cada punto, cada coma de los testimonios, algunos sosegados, otros enfurecidos, otros desilusionados, a la vez se siente desorientada, aún existen jóvenes que idealizan la U.R.S.S. pero no está segura de que estos nuevos valores sean equiparables a los existentes antes de la caída del muro. También hay cierta nostalgia por parte de la autora, cierto sentimiento de fraternidad con todos aquellos exsoviéticos que ahora pertenecen a otras repúblicas y que han abrazado su cultura autóctona... un pequeño homo sovietus yace latente aún dentro de ellos.

Alexievitch no se conforma con "deconstruir" el socialismo, entra en el alma del pueblo, en las pasiones, amores, tradiciones, risas y lágrimas porque, según la autora : "La historia solo se interesa en los hechos, las emociones siempre quedan al margen, no acostumbramos a dejarlos entrar en la historia y yo veo el mundo a través de los ojos de una literata, no de una experta en historia"

Y así se lee el compendio de entrevistas de Alexievitch,  pura historia a través de los sentimientos.

viernes, 2 de octubre de 2015

La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

"Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. El verano se adelantó" 

“No fue como si no me hubiera oído, como si no me hubiera visto; fue como si los oídos que tenía no sirvieran para oír, como si los ojos no sirvieran para ver.”

“Lloré durante el sueño y desperté con una inconsolable desesperanza porque Faustine no estaba y con llorado consuelo porque nos habíamos querido sin disimulo.” 

“Tal vez toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir.” 







Aclamada por el mismísimo Borges que calificó la obra más conocida de su compatriota de "perfecta", La invención de Morel es uno de los ejemplos más representativos de la ciencia ficción en lengua española.

Un fugitivo a la caza y captura se refugia en una isla hasta el momento desierta en la que empiezan a aparecer personajes que provocan al fugitivo la sensación de miedo porque estos podrían revelar su paradero y ser así capturado. Pronto divisará a Faustine, una mujer que cada tarde observa el horizonte desde la orilla pero al intentar interactuar con ella no encontrará respuesta. Extrañado por la reacción de la misteriosa mujer intentará establecer comunicación con el resto de personas que la acompañan obteniendo la misma indiferencia. Perplejo por la actitud de los personajes comienza a observarlos, a analizar cómo interactúan entre ellos y a ser testigo de que a veces actúan de forma poco coherente con las circunstancias. El fugitivo comienza a inquietarse por creer que está perdiendo la razón; dos hechos más: la aparición de dos soles y dos lunas y la misteriosa desaparición del grupo incitará al fugitivo a descubrir qué hay detrás de tan extraños hechos.

El grupo vuelve a aparecer y es así como el fugitivo desvela el secreto: todo es producto de la invención de Morel, un científico al que el fugitivo oye explicar lo que está ocurriendo en la isla.

Nos encontramos ante un texto de ciencia ficción, por su forma en el  que la trama principal es una excusa para cavilaciones filosóficas que solo podríamos analizar con cierta profundidad al conocer la resolución del relato aunque podríamos agrupar, a grandes rasgos, los temas principales: la idea de trascendencia, el concepto de eternidad y el libre albedrío.

En las pocas páginas de este relato brillante encontraremos claves existencialistas de una hondura profunda en un texto insólito en su forma. Queda al lector por descubrir para ello cuál  es la invención de Morel.