lunes, 21 de octubre de 2013

La buena novela, de Laurence Cossé

"La literatura es una fuente de placer-dijo (Van), es una de las pocas alegrías inagotables de la vida aunque no es solo eso.. Todo está en ella, por eso no me gusta usar la palabra ficción. Toda sutileza de la vida es material literario. Volvió a insistir ¿Te das cuenta de que hablo de novelas? La novelas no contienen solo situaciones excepcionales, elecciones a vida o muerte, pruebas extremas, también tienen lugar las dificultades diarias, las tentaciones, las decepciones cotidianas y, en respuesta, cada actitud humana, cada modo de comportamiento, del más elevado al más despreciable. Hay libros que lees por los que te preguntas ¿Qué habría hecho yo? Es una pregunta que debes hacerte a ti mismo. Escucha con cuidado: es una forma de aprender a vivir. Algunos adultos dirán que no, que la literatura no es la vida, que no enseñan nada. Se equivocan, la literatura representa la vida, instruye y prepara para vivir"

Libros sobre libros, sobre el placer de leer. Resulta irresistible en el lector buscar cierto tipo de justificación  a su pasión, compartir sus impresiones con quien las vive de igual modo, con la misma intensidad y ¿por qué no? hacer esa fascinación extensible a los escépticos que aún no se han iniciado en los placeres de la lectura o a los otros muchos que no han encontrado un camino de letras apropiado a seguir.

La buena novela es, en principio, una novela negra y está estructurada como tal. Van, un apasionado y voraz lector y Francesca, su mecenas, idean la creación de una librería que no es del gusto de todos. El procedimiento es, en principio sencillo: pedirán una extensa lista de libros elegidos para figurar en las estanterías del nuevo establecimiento a escritores reputados, un total de ocho, con la única imposición de que los títulos seleccionados hagan justicia al nombre de la librería, que no es otro que La buena novela.

Pero ¿qué es una buena novela? ¿Son las de lectura masiva, aquellas que encontramos apiladas en mesas instaladas con el propósito de hacerlas resaltar sobre el resto, aquellas que lee todo el mundo, aquellas de las que no podemos dejar oír hablar aunque queramos? Van y Francesca no son de esa opinión. encontraremos debates que hablan del fondo sobre la forma o viceversa, novelas que cambian una vida o la manera de concebir el mundo... las referencias literarias que ofrece Laurence Cossé son, sin duda, uno de los puntos fuertes de la obra. Una vez lanzado y llevado a cabo el proyecto, una vez que nuestros protagonistas están disfrutando de las mieles del éxito cosechadas a traves de un público fervientemente entusiasta, la situación se complica. El proyecto , en inicio, pacífico e inofensivo es tomado por muchos como un ataque elitista. Periodistas, editoriales y escritores a los que ha llegado la consagración de público aunque no de crítica se sentirán aludidos y expresarán de manera manifiesta su oposición a un proyecto tachado poco menos que de pedantería. El tema  es escabroso ¿existen obras de buena o de mala calidad? ¿basta con un simple "pues a mí me gusta", sin entrar en análisis o matizaciones para calificar una novela como buena? Pronto tanto el comité como Van y Francesca serán atacados, física y psicológicamente y tendrán que recurrir a la ayuda del policía Heffner para llegar al fondo del asunto.

Dudo que hubiera llegado a esta novela si no fuera por la recomendación expresa de @CuentalibrosML
Previniéndome de los fallos con que cuenta la novela me dijo que me gustaría mucho con poco riesgo de equivocarse y así ha sido. He disfrutado mucho de estas páginas, de las reflexiones sobre el arte y la literatura. Hubo detalles que no me convencieron del todo: hay una trama de carácter romántico que sobra por completo y un final algo apresurado e injustificado pero disfruté mucho leyendo sobre lo que de verdad importa, sobre diversos puntos de vista de los que, sin dudarlo, elegí un bando, me gustó mucho encontrarme con tantas referencias literarias de autores con los que he disfrutado tanto, en resumen, con una opinión formada, elaborada y defendida a ultranza. El libro no figuraría nunca en las estanterías de la librería parisina, no es una buena novela como tal pero me ha regalado algún rato entretenido.


lunes, 14 de octubre de 2013

Lulu, de Mircea Cărtărescu

"Mi vida se dividió a partir de entonces en periodos con Lulu y periodos sin Lulu. En los primeros, los borradores de aquellas vísceras psíquicas reaparecían siempre, no me dejaban respirar, perturbaban el rostro lúcido de la conciencia. Recuerdo el rosario de sanatorios en los que, en aburridas sobremesas, tumbado en mi cama de metal blanco, regresaba una y otra vez a aquellos acontecimientos del campamento de Budila, pensando en ellos como si de un dibujo místico, inextricable se tratara. Contemplando a través de la ventana los bosques sombríos, nevados, deformados por las venas de hielo pegadas a los cristales, escuchando distraidamente la música de los altavoces, agobiado por otros seres en pijama y batas rojas que me arrojaban a la cabeza pastillas de Novotryptin o me pedían que jugara a las cartas. Y Lulu que me miraba fijamente a los ojos, con sus pupilas dilatándose y contrayéndose lentamente, su melena de hilos de cobre, ensortijada de forma fastuosa, flotando levemente en la corriente de aquella mansión enorme, allí, bajo la bóveda, en el centro mismo de mi cráneo"

Víctor parte su vida en dos, tiene treinta y cuatro años y el hemisferio del conjunto de su existencia está marcado por un hecho que ocurrió a los diecisiete. El núcleo de la esfera, el corazón envenenado de la manzana alberga una experiencia que roza lo traumático y que se personifica en Lulu.

Victor es obligado a asistir a un campamento con el resto de sus compañeros de clase, adolescentes en plena revolución hormonal, rebeldes como se es en la adolescencia, dados a la broma fácil y a la rima de contenido sexual, últimos resquicios de la inocencia infantil que aún juega a ser adulta. Victor no encaja en tal ecosistema, tiene sueños de grandeza, sueña con ser portador de una verdad suprema y universal, autor de la gran obra literaria que dejará, tras una muerte joven, sentado a una mesa para el deleite de la humanidad. Lo único que queda del campamento es el recuerdo de Lulu, un recuerdo perturbador al que Victor se enfrenta delante del espejo que refleja el pasado, Lulu, un adolescente que bromea y se disfraza de mujer, que posee los sueños de Victor y lo acosa desde los días del campamento hasta su vida de escritor asentado y reconocido en la primera mitad de su treintena. El relato  intercala la vigilia y lo onírico, lo persigue, lo acecha, aparece y se esfuma siempre pareciendo apuntar al origen del desasosiego del protagonista. Victor deberá conciliar las dos mitades de la esfera, depurar su flujo sanguíneo contaminado por un recuerdo en un viaje hacia lo más profundo de su ser que desvelará la verdadera causa de su desazón existencial.

Un libro extremo en contenido y en estilo, las metáforas se van perfilando directas y concisas haciendo la realidad sueño y el sueño realidad: el recuerdo de una hermana que ya no existe; escenas grotescas en las que la sangre y las vísceras son parte integrante del decorado y la primera consecuencia de la hendidura de la piel hasta el "yo" más profundo, una historia de introspección más brutal que lírica y sin embargo tan descriptiva que se hace tangible, pura poesía cruda- Cărtărescu  es poeta- al servicio del autoconocimiento extremo y sus consecuencias. Un libro absolutamente recomendable si el lector se siente con ánimo de emprender tal viaje.

lunes, 7 de octubre de 2013

La vida: instrucciones de uso, de Georges Perec

"Para empezar, el arte de los puzles es en apariencia un arte breve, delgado, contenido al completo en una enseñanza de la Gestalttheorie: el objeto en cuestión -ya se trate de un acto perceptivo, de un aprendizaje, de un sistema psicológico o, en el caso que nos ocupa, de un puzle de madera-no es la suma de elementos que haría falta en principio aislar y analizar sino un conjunto , es decir, una forma, una estructura: el elemento no precede en existencia al conjunto, no es ni más inmediato ni más antiguo que este, no son los elementos los que determinan el conjunto sino el conjunto el que determina los elementos: el conocimiento del todo y de sus leyes, del conjunto y de su estructura no podría deducirse del conocimiento separado de las partes que lo componen: esto quiere decir que se puede contemplar una pieza de un puzle durante tres días y creer que lo sabemos todo sobre su configuración y su color sin haber avanzado nada en absoluto: solo cuenta la posibilidad de unir esta pieza a otras y, en este sentido, existe algo en común entre el arte del puzzle y el arte del go: solo las piezas unidas tendrán un carácter legible, tendrán un sentido."


Aislemos nosotros, para empezar, el plano de la forma del del contenido para contemplar las piezas por separado. Dirijámonos a una mesa amplia, una mesa en la que quepan un puzle y un tablero de ajedrez y contemplemos las fichas una a una, Imaginemos que podemos abrir la tapa superior del libro de Perec y que, en lugar de páginas encontramos un recipiente lleno de piezas, 195 piezas exactamente, el número de personajes que aparecen en la historia. Asidos a la luz parecen figuras inexpresivas, inertes, es imposible establecer relaciones de unas con otras pero Perec nos enseña cómo insuflarles vida. Vayamos al tablero de ajedrez y busquemos el caballo: el movimiento en forma de L nos da la clave: es este el patrón que debemos seguir para colocar a los personajes en su lugar correspondiente para que formen un todo, un conjunto.

Salgamos a la calle y experimentemos con el carácter de voyeur inherente a todo lector. ¿Cuántas veces hemos contemplado un inmueble y hemos imaginado lo que ocurre dentro, en esas estancias en las que solo podemos contemplar alguna figura a contraluz? Imaginemos que podemos realizar un corte transversal al edificio que deje en evidencia lo que ocurre entre las tres paredes restantes: vidas en habitáculos, independientes que se interrelacionan en las escaleras, en los rellanos a veces descuidados, en el ascensor que a veces no funciona...volvamos a casa y abramos el libro.

La vida:instrucciones de uso es una gran novela que contiene novelas menores o una novela matrioska: cada capítulo habla de un lugar específico del interior del inmueble-sea un apartamento o una zona común descrito exhaustivamente y de la persona o personas que lo ocupan. Los personajes parecen estar atravesados por una línea de tiempo de la que podemos tirar hacia al pasado o hacia el presente, un procedimiento que revelará la relación del personaje con el edificio, cómo llegó a él y cuál ha sido su transcurso. Como historia central y como guía asistiremos al proyecto de vida de un pintor que viaja por el mundo para pintar cuadros de los lugares que visita que serán superpuestos en placas de madera para más tarde ser cortados en piezas de puzle que volverán a formar la imagen inicial para finalmente ser destruidos en el lugar en que fueron pintados quedando solo un lienzo en blanco.

Las historias e hilos de tiempo de cada personaje forman el todo del libro, historias de todo tipo, desde crímenes a las situaciones más absurdas pasando por la propia historia del inmueble hasta que su habitante más longevo muere. Las referencias al mundo de la historia de la pintura, a la literatura y a otras formas de arte no escasean apareciendo en ocasiones en forma de citas algo distorsionadas por el autor: Italo Calvino, Unica Zürn, Kafka, Borges... aparecen solapados en las tramas, referenciados y reverenciados a la vez que presenciamos desde la calle y sin las restricciones de tiempo lo que ocurre en el interior del edificio.

Georges Perec, uno de los máximos exponentes del movimiento OuLiPo:
 "ratas que se construyen el laberinto del que prentenden salir"





La recomendación es vehemente aunque difícil: se trata de una novela experimental y las condiciones que impone el plano formal pueden hacer pensar que se trata de una novela inabarcable: nada más lejos de la realidad; debe ser leída como cualquier otra, de principio a fin, quizás experimentando a nuestra vez con las licencias formales, Perec nos lo pone fácil. El libro cuenta con varios anexos, uno de ellos es un plano del inmueble con los nombres de los habitantes, quizás os sintáis llamados a recorrerlo con un caballo de ajedrez para seguir la estructura, otro anexo ofrece un orden cronológico aunque el más apreciado por mí es el que ofrece una frase clave de cada una de las historias. Pasé algunos días recorriéndolo y para mi sorpresa casí percibí como, de nuevo, se iba levantando el inmueble que acababa de abandonar al cerrar el libro, como se iba llenando de piezas que cobraban vida, como pieza a pieza, línea a línea se iba recomponiendo un puzle de historias, un puzle de vidas.



lunes, 30 de septiembre de 2013

Este mes he #septiembre 2013

... retomado 

la lectura y me ha cundido bastante. El cine y la música van a ser escasos en la entrada, he preferido dedicar el tiempo libre después del verano agobiante a leer así que empieza aquí el resumen mensual

...he leído 

Paralelo 42, de John dos Passos (4/5)

Primer volumen de tres de la trilogía americana con un fallo de trama al final que le quita un punto, hecho con el que quizás no estoy siendo del todo justo porque los tres libros conforman uno, veremos como sigue. Una joya por muchos llamada "la gran novela americana" que, en esta primera entrega nos describe a través de personajes que se mezclan la sociedad americana abriéndose al siglo XX.



La misma ciudad, de Luisgé Martín (2/5)

No conecté con la historia, va más allá de que no mepareciera verosímil, al fin y al cabo, ¿desde cuándo la literatura tiene que ser obligatoriamente verosímil? La historia de un personaje que se busca así mismo cambiando su vida radicalmente a partir de los hechos del 11 de septiembre en Manhattan aprovechando la situación para desapararecer y empezar de nuevo. Muy buen arranque pero se va desmoronando a medida que avanza.
Las cosas, de Georges Perec (3/5)

Interesantísima novela corta- relato largo en el que el protagonismo lo cobran exactamente las cosas. Una pareja joven se ve frustrada por los sueños de realización materialista lejos de su posición social lo que los lleva a frustrarse y a no encontrar su sitio. Poco sabemos de ellos más que sus aspiraciones y su desencanto al chocar con la realidad diaria de lo precario de sus vidas. Muy recomendable leer justo después....




Un hombre que duerme, de Georges Perec (5/5)

Un joven estudiante decide un día parar el flujo de su vida. No asiste a un examen al que debe presentarse y se queda en su habitación contemplando los objetos que se encuentran a su alrededor o pasea sin rumbo por París. Se encierra para huir de todo y de sí mismo apresado por un nihilismo recalcitrante que va creciendo hasta ponerlo frente a un espejo en el que no se reconocerá. Un libro cargado de descripciones minuciosas, existencialismo extremo, extenuante. Un libro fabuloso.




El marino que perdió la gracia del mar, (4/5)

Complicado esbozar la trama en unas cuantas líneas. Mishima habla de un grupo de adolescentes que rechaza el mundo adulto por hipócrita y se prepara para afrontarlo mediante una filosofía de vida en la que deben endurecerse ejerciendo la violencia. Un marino, casi un héroe épico se enamora de la madre de uno de ellos y pretende establecer una familia alejándose del medio del que había huido: el mar. Mejor lo reseño.



1Q84 #1 y #2 de Haruki Murakami (4/5)

Distopía, guisantes verdes, George Orwell, 1984, versión alternativa con Q, sectas, Little Men saliendo de la boca de una cabra muerta, una aguja clavada en el cuello provoca la muerte instantánea, un ghost writer se mete en un lío al reescribir el misterioso texto de una joven novel con dislexia galopante, más George Orwell, dos lunas, un auténtico lío imposible de dejar de leer a pesar de lo reiterativo del texto aunque casi me aventuraría a decir que es el mejor Murakami de lo que que llevo leído.



84, Charing Cross Road, de Helen Hanff (3/5)

Y se desató la polémica porque parece que me ha gutado menos que a vosotros. La historia es bonita, la personalidad de Hanff atrayente, divertida y es fácil dejarse llevar por la sempiterna fórmula de éxito: el amor por la literatura pero es que el libro no es del todo literatura, no hay creación literaria, es una recopilación de cartas que sirven más como testimonio. Es un buen libro pero creo que no estoy de acuerdo con la definición "novela epistolar"; "Memorias de Adriano" es una novela epistolar. 84, Charing Cross Road es una recopilación de cartas.


Lulú, de Mircea Cărtărescu, (5/5)

Necesita reseña así que hago como con el de Murakami y cito palabras claves: introspección, dos mitades de una vida en diálogo, colisión entre el mundo de los sueños y el real, un secreto oculto a todas las formas de yo, puertas, vísceras, adolescentes en pleno desarrollo hormonal, adolescente distinto que sueña con la gloria literaria. Este libro es un golpe seco al alma.




 Agua Viva, de Clarice Lispector (5/5)

De los mejores libros de la autora junto con La pasión según G.H. y Un soplo de vida (Pulsaciones). El punto medio entre ambos, el "it" en su auge. Lo reseñaré. 






....he visto

Un hombre que duerme de Bernard Queysanne (5/5)

Magnífica adaptación al cine de la novela en la que aprticipó activamente el autor, Georges Perec. casi el texto íntegro del libro narrado por Ludmila Mikael. El protagonista, el estudiante desencantado no pronuncia una sola palabra durante todo el film. Muy recomendable.







 Gummo, de Harmony Korine (3/5)

Film experimental que narra la vida de un grupo de jóvenes marginales en un pueblo de Ohio, Drogas, peleas, supervivencia casi extrema, iniciación sexual en un escenario casi post apocalíptic. Retazos, brochazos, historias paralelas que componen el punto fuerte pero diluidas en un esfuerzo por la irreverencia visual que distrae demasiado.




Adrift in Tokyo, de Satoshi Miki (5/5)

Basada en una novela de Yoshinaga Fujita del que no he leído nada aunque espero solucionarlo pronto. Una magnífica película sobre un estudiante que debe dinero y, ante la incapacidad de saldar la deuda, un prestamista ilegal que se dirige a prisión para entregarse por un crimen que ha cometido le ofrece acompañarlo en su último paseo para así saldar la deuda. La interpretaciones son magníficas así como la fotografía y el guión. Muy recomendable.





...he escuchado

Sinfonietta de Leoš Janáček, culpa de Murakami que la cita mil veces en 1Q84. Debo confesar que nunca me ha entusiasmado esta pieza y que prefiero con creces el Cuarteto para cuerda Intimate Letters.

El otoño se presenta interesante, entre otros descubrimientos me gusta lo "nuevo" de Beck Gimme.
Siento que la playlist quede tan escasa en esta ocasión pero voy muy falto de tiempo. Espero vuestras recomendaciones. Un abrazo y feliz semana :)

lunes, 23 de septiembre de 2013

La pasión según G.H. de Clarice Lispector

"Perdí algo que me era esencial y que ya no lo es. No me es necesario igual que si hubiese perdido una tercera pierna que hasta entonces me hubiera imposibilitado caminar pero que hacía de mí un trípode estable. Perdí esa tercera pierna. Y volví a ser una persona que nunca fui. Volví a tener lo que nunca tuve: sólo dos piernas. Sé que solo se puede caminar con dos piernas pero la ausencia inútil de la tercera me hace falta y me asusta, era la tercera pierna lo que hacía de mí algo encontrable por mí misma sin ni tan siquiera necesitar buscarme"
"Ayer por la mañana, al salir de la sala hacia el cuarto de la empleada nada me hacía suponer que estaba a un paso del descubrimiento de un imperio. A un paso de mí. Mi lucha primaria por la vida más primaria se iba a abrir con la ferocidad tranquila y devoradora de los animales del desierto. Iba a enfrentarme dentro de mí con un grado de vida tan primario que estaba cerca de lo inanimado. Sin embargo ningún gesto mío indicaba que yo, con los labios secos por la sed, iba a existir"
Conviene empezar la reseña con fragmentos del primer capítulo del libro para poner de manifiesto el tono del relato en retrospectiva del que Lispector se sirve para narrar la experiencia de G.H.. El punto de inflexión está marcado por la entrada de la protagonista en la habitación de una empleada de hogar a la que acaba de despedir. Cuando se dispone a limpiar la habitación a fondo se sorprende de que todo en su interior está impoluto a excepción de tres dibujos que encuentra en la pared, pintados con carbón. Un pensamiento la asalta: "esta mujer me odia" y cavilando sobre el hecho descubre una cucaracha saliendo del armario. La reacción es cerrar la puerta con fuerza dañando al insecto kafkiano que supura sus entrañas blancas.
Ante esta visión, G.H. ,sentada al borde de la cama contemplando al insecto a punto de morir, toma conciencia de sí misma y del mundo , experiencia que culmina  en un hecho insólito que supondrá una revelación existencial. Poco conocemos de G.H. más que las iniciales de su nombre que se encuentran en una maleta. G.H. puede hacer referencias a las siglas de "género humano" o a una breve secuencia aislada en un espacio indefinido en el que la identidad se irá diluyendo. En una serie de capítulos cortos concatenados, la última frase del precedente es la primera en mayúsculas del siguiente, el relato irá avanzando y la protagonista despojándose de lo accesorio de la identidad hasta equipararla con lo "neutro vivo", la forma primaria de vida en la que se observan influencias del concepto de Dios y naturaleza de Spinoza, constante en las obras de Lispector. "La vida humanizada, había humanizado demasiado la vida" Así, G.H. dejará de ser para pasar a existir, dejará atrás su individualismo humano para formar parte de un todo vivo.

Para asemejarse a lo "neutro vivo" uno debe trascenderse a sí mismo hasta el punto en el que el lenguaje es en vano, las limitaciones lingüísticas y la incapacidad de abarcar  los conceptos es una de las preocupaciones recurrentes de la autora y en varios párrafos modificará la sintáxis y el léxico sirviéndose de  neologismos y estructuras propias, más que añadir, Lispector malea el metal rígido para amoldarlo al contexto y desafiar al significado.

G.H. relata la experiencia a un tú indefinido, quizás el lector, quizás su "yo" desambiguado para comprenderse, para asimilar la nueva visión de mundo que la ha transformado en un flujo de conciencia de un existencialismo similar al de Sartre aunque más intimista, menos descarnado  y pesimista y sobre todo mucho más lírico. A partir de una experiencia, en esta y en la mayoría de novelas de la autora existe una ruptura, la percepción se transvasa al interior alterando la sangre y los humores, renovándose y aceptando el medio desde un "yo" modificado.

La coherencia y cohesión de la totalidad de obras de Clarice Lispector es sorprendente. Marcadas por un "no estilo" indescriptible e inclasificable ofrecen unas pautas filosóficas claras que encuentran uno de sus puntos álgidos en "La pasión según G.H" y que culminan en su última obra, Un soplo de vida (Pulsaciones) y de los que aparecerán retazos en sus novelas menores como La hora de la estrella.

Quizás se trate, aunque discutiblemente, de la obra más relevante de la escritora brasileña, el tono de angustia existencial que se va filtrando por las páginas del libro culmina en la propia revelación del lector que sentirá como se resquebraja una coraza para dejar el contenido al aire, la alusión al insecto es muy descriptiva, sentirá como llega del entendimiento a la intemperie para ser regado por la percepción más que por el lenguaje. La inmensidad del concepto "vida" arraigada en su propio origen y despojada de lo superfluo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El inmoralista, de André Gide

"Para el que ha sido tocado por las alas de la muerte, lo que parecía importante, deja de serlo. Otras cosas que no parecían importantes o que ni tan siquiera sabíamos que existian lo son ya. El cúmulo sobre nuestro espíritu de todo el conocimiento adquirido se agrieta como el maquillaje y va dejandover la propia carne, el ser auténtico que permanecía escondido

Fue, desde entonces este ser el que intenté descubrir: el ser auténtico, el viejo hombre del que nada querían los Evangelios, el que todo, todo lo que hay a mi alrededor: libros, maestros, padres y yo mismo hemos intentado suprimir. Me parecía ya, debido a las enmiendas, más gastado y difícil de descubrir aunque al mismo tiempo más útil y valeroso. Desprecié desde ese momento a ese ser secundario, aprendido, que la instrucción había diseñado. Tenía que sacudirme las enmiendas"

El inmoralista  es la historia de la reincorporación a la vida de Michel, nacido en una familia de clase alta y lanzado en la infancia y juventud a un letargo arraigado en  las convenciones de la vida académica y rigor de conducta social burguesa . Para ser más exacto quizás cabría  designar la historia como un relato de metamorfosis propiciado por una experiencia desencadenante que tambalea las prioridades de la vida. Michel, un intelectual entregado plenamente al estudio y afectado de tuberculosis se cura subitamente durante una estancia en Túnez con su esposa. La curación supone una nueva percepción de la vida que se basa en despreciar las convenciones intelectuales anquilosadas desde la infancia para abrirse a una etapa en la que primará lo hedonista sobre lo espiritual o docto. Michel conocerá a varios jóvenes, uno en especial, Moktir, será fuente de su fascinación por la juventud y la belleza insinuando ciertas preferencias sexuales del protagonista. Así, Michel se irá recuperando y tomando conciencia de su salud, fuerza física y virilidad enorgulleciéndose de ella  hasta el narcisismo y adoptando una nueva actitud ante la vida que sorprenderá a quien siempre había conocido a Michel como un ser débil recluido en el estudio.

La novela se sitúa en Túnez a la vez que en varias ciudades europeas, hecho que ha propiciado que varios consideren que el subtexto hace referencia al Imperialismo y a sus consecuencias sociales en Europa en comparación con el modo de vida más disoluto y epicúreo del Norte de África. La línea central muestra a Michel recorriendo ciudades, tratando de encontrar su sitio partiendo de un nuevo modo de vida impulsado por un vitalismo recién descubierto que lo llevará a tomar decisiones arriesgadas, a exponerse más a lo mundanal casi reclamando su derecho a disfrutar de los placeres materiales y considerando su propio cuerpo como el instrumento perfecto para conseguirlo sin saber que las consecuencias pueden ser nefastas.

Un libro muy recomendable, no está garantizada la empatía del lector con el protagonista y Gide hace bien previniéndonos con el título dado al libro. Ciertas insinuaciones pueden parecer algo fuera de lugar, gratuitas o innecesarias así como ciertos aspectos sobre la estancia del personaje en una granja de su propiedad en Normandía  en su tentativa de hacerla productiva y explotarla. No obstante, es un muy buen libro del que, a partir de la metamorfosis acaecida al protagonista reflexionaremos sobre los instintos de la naturaleza humana, la reconducción a la que nos someten las normas sociales y, de manera particular, sobre la fluctuación del código moral y la lucha que deriva del propio frente al impuesto por los valores preestablecidos.


lunes, 9 de septiembre de 2013

Herzog, de Saul Bellow

"Caigo sobre las espinas de la vida, sangro.¿Y luego? Caigo sobre las espinas de la vida. ¿Y después? me acuesto con una mujer, me tomo unas cortas vacaciones y poco después vuelvo a caer sobre las mismas espinas sintiendo recompensa en el dolor o sufriendo en la alegría-¿quién sabe cuál es la mezcla? [..] ¿No hay nada más entre el nacimiento y la muerte de lo que saco de esta perversidad? ¿Solo un balance favorable de emociones ingobernables? ¿No hay libertad? ¿Sólo hay impulsos? ¿Y qué queda de todo lo bueno que hay en mi corazón? ¿Significa algo?¿Es sólo una broma?¿Una falsa esperanza que hace sentir al hombre la ilusión del mérito? Y así sigue esforzándose pero todo lo que hay de bueno no es falso, sé que no lo es. Lo juro"

"Estoy dispuesto a abrir mi corazón sin recrearme en el dolor y no necesito doctrina o teología del sufrimiento para ello. Nos gustas demasiados los apocalipsis y las éticas de crisis y los extremismos floridos con su lenguaje apasionante. Discúlpenme pero yo no, ya tengo toda la monstruosidad que necesito"


Moses Herzog es un judío americano en plena crisis de mediana edad. Acercándose a los cincuenta el balance de su vida se presenta desfavorable: sus sueños literarios se ven irrealizados, su trabajo como profesor no le satisface y su segundo divorcio ha sido consecuencia de un plan humillante de su exmujer para vivir con su amante en el hogar familiar y blindar las posibilidades legales de Herzog para actuar contra ella. Herzog está perdido a pesar de haber conocido a la mujer perfecta con la que teme comprometerse.

Esta es la trama central, a muy grandes rasgos, de la gran novela de Saul Bellow, premio Pulitzer y Nobel de Literatura en 1976. Un solo personaje en retroceso existencial que pretende gritar su dolor pero es acallado por las convenciones ¿Cómo gritar en silencio? Herzog buscará dentro de sí mismo las respuestas, intentará resarcirse y consolarse, sosegarse mediante cartas que nunca envía, cartas en las que expresa sus desilusiones, frustraciones y en las que intenta cambiar de ruta hacia un destino que lo redima. La mayor parte de estas cartas son mentales y presentan desde la exposición de ideas filosóficas de figuras como Nietzsche, Spinoza o Heidegger hasta el duelo dialéctico en el que Herzog participa con voz de lamento. Resulta llamativo comprobar que la frecuencia de las cartas es mayor en la primera mitad del libro y va disminuyendo a medida que Herzog va tomando las riendas de su vida.

Herzog tendrá problemas para conciliar lo cóncavo y lo convexo, la ataraxia en la que se ha acomodado con una toma de acción inminente que lo sitúe en un terreno llano y por ello actuará con una indiferencia indolente que le sirve de escudo pero que sangra por dentro, su despertar será gradual, insólito hasta para él mismo. 

Como advertencia a lectores potenciales, la recomendación o incitación a leerla viene implícita en el tono de la reseña, debo decir que quizás cuesta empatizar con Herzog que parece hacerse borroso en compañía de unos personajes secundarios que brillan con luz propia, que actúan para bien o para mal mientras Herzog se deja arrastrar a la deriva, hará sentir al lector el impulso de hacerlo despertar, hacer que mire alrededor, parecerá  un esfuerzo en vano, habrá que dejar que siga su propio ritmo. Como nota anexa cabe destacar que existen numerosas coincidencias en las vidas de Moses Herzog y el propio Saul Bellow, ambos judíos norteamericanos descendientes de una familia de inmigrantes que lucha por hacerse un hueco en la sociedad americana. No sorprende que el libro contenga elementos formales que lo clasifican en la categoría de literatura judía, no en vano, el prólogo de la edición americana está escrito por Philip Roth y es fácil observar semejanzas entre la novela y Pastoral americana aún siendo las historias muy diferentes. Sin duda, uno de los libros del año del que extraje más pasajes subrayados que de ningún otro a los que vuelvo periódicamente, sirva esto de recomendación encarecida.