“Me desperté con la ridícula sensación de que tal vez ya estaba muerto, pero en ese momento no pude determinar si ya estaba muerto de veras, si había estado muerto, o si por el contrario no lo estaba… La muerte- había aprendido- no era nada, y si estaba muerto- esto también lo había aprendido- se paraban todas las consideraciones”.
Así da comienzo la historia casi surrealista de Herman Mussert, un profesor de secundaria experto en lenguas clásicas y en mitología que comparte apellido con un alto mando del nacionalsocialismo en los Países Bajos y cuya fonética recuerda ridículamente a la de la palabra mostaza, se despierta una mañana en Lisboa. Hasta aquí todo podría parecer normal si no fuera porque la noche anterior se fue a dormir en Ámsterdam ciudad en la que vive. Lo que ocurre no lo sabremos a ciencia cierta, ni tan siquiera Mussert lo sabe, se "despierta con la extraña sensación de estar muerto", entre vigilia y sueño, entre vida y muerte Mussert nos traslada a los epicentros de emociones de su vida, fuertemente influenciados por dos mujeres Mary Zienstra, una compañera de trabajo y Lissa d'India su alumna predilecta.
Sabemos que Mussert ha sido despedido del instituto en el que impartía clases por un grave incidente propiciado por traiciones amorosas y que desde ese momento se dedica a la escritura de guías de viaje bajo un pseudónimo. La primera parte del libro, el despertar de Mussert en una ciudad que dista miles de kilómetros de la ciudad donde vive, es un maravilloso recorrido por la ciudad de Lisboa en compañía de Mary Zienstra, parece ser un retorno al pasado, un sueño sobre experiencias pasadas que enlazan con el grave incidente en el instituto, época en la que Mussert se ve envuelto en un triángulo amoroso que terminará con un trágico desenlace.
A la trama central se unen varios razonamientos filosóficos sobre la trascendencia, la vida y la muerte, la transmigración del alma, sobre la existencia de la misma, sobre el amor,... todo aderezado con grandes dosis de mitología pero no hay nada que temer, Nooteboom tiene la deferencia de guiarnos y explicarnos, equiparando a los personajes con personajes mitológicos. La referencia a Critón encarnado en Lisa d'India es de particular belleza. A su vez, una tercera trama paralela a las dos anteriores y que da fin al libro tiene como escenario un crucero hacia Brasil en el que Mussert viaja con otros cuatro personajes- quizás soñados, quizás reales-de nacionalidades distintas que van teorizando sobre la vida influenciados por su cultura nativa- son interesantes las distintas interpretaciones de la astrología de Oriente a Occidente- iremos conociendo los trágicos destinos de cada uno de estos personajes que junto al relato en tercera persona dirigido a Critón, dará una idea interpretativa clara del final del libro.
Recomendaría a todos los lectores que se sientan con ánimos de emprender una epopeya onírica , cosmopolita y universalista que se adentren en esta peculiar novela. La historia, aunque interesante, puede recordarnos a otras y no es quizás el punto fuerte, al menos no al nivel de las reflexiones y las innumerables referencias y sobre todo al tramado original propuesto por el autor, todo un ejercicio estilístico personalísimo y muy destacable.
Cees Nooteboom (1933), novelista, ensayista y traductor procedente de los Países Bajos con gran pasión por España y Portugal se destaca para muchos como uno de los próximos premios Nobel de la Literatura. Su interés por los clásicos y por las diferentes culturas lo desmarcan de la línea temática habitual de los escritores de su generación imprimiéndole un carácter distintivo indispensable.





























