"El hombre verdaderamente sano pasa la mayor parte de su vida intentando buscar, al igual que un niño, lo que siente que le falta porque vive con un sentimiento de pérdida constante y esta sensación se confunde fácilmente con la de ser objeto de un robo, con la sensación de que alguien le ha robado algo muy importante, una parte de su propio ser, una parte que, por mor de la discusión, llamaremos espiritual"Una vez más, Gonçalo M. Tavares enfoca una luz sobre la especie humana y se sienta enfrente para contemplar las sombras, para describirlas centrándose en lo más sombrío y perturbador del alma humana, el lado que escondemos, que intentamos ocultar, el lado con el que nunca nos reconciliaremos. En esta ocasión lo hace a través de la enfermedad, de la locura, de los recovecos de la mente y de como ésta nos juega pasadas. Jerusalén pertenece a la serie de "Libros Negros", es el tercer libro de una tetralogía llamada "El Reino", compuesta por Un hombre: Klaus Klump, La máquina de Joseph Walser, Jerusalén Aprender a rezar en la era de la técnica.
No es de extrañar que el negro sea el color predominante en la mayoría de las ediciones publicadas de esta serie, Tavares tiñe de este color la lectura, provocándonos una cierta angustia existencial, una voluntad frustrada de comunión con las sombras del alma, un intento por comprender lo que a toda costa callamos.
La estructura de Jerusalén no es completamente líneal, hay numerosos saltos en el tiempo, varios personajes principales cuyas vidas confluyen en el mismo lugar y en el mismo día, un 29 de mayo por la mañana. La manera en que Tavares nos presenta a los personajes es clave en la obra, no podemos más que seguir leyendo una vez que conocemos los primeros detalles: Ernst está a punto de saltar por una ventana cuando suena el teléfono, "una, dos, tres [...] nueve, diez veces, al otro lado del hilo se encuentra Mylia, una mujer joven con una enfermedad terminal "que sólo un milagro podría salvar" y cuyo único consuelo son los dolores del hambre. Los dos tienen en común haber sido ingresados en la clínica psiquiátrica Georg Rosemberg, Ernst, hasta lo que sabemos, de motus propio y Mylia por su marido, Theodor Busbeck, prometedora mente científica que prepara una tesis innovadora para llegar al nivel de eminencia de su padre Thomas Busbeck. Un niño con un defecto congénito en las piernas y problemas de dicción ,nacido en el psiquiátrico, Kaas Busbeck, fruto de la relación entre Mylia y Ernst, supondrá el declive de los personajes a priori sanos. Al grupo de protagonistas se unirán Hanna, una prostituta cuyos servicios son requeridos por Theodor y por Hinnerk, un ex militar de aspecto siniestro y de ideas criminales. El director del centro geriátrico, Gomperz y el abogado de Theodor, Krauss pondrán, desde su elevada posición en tela de juicio los valores morales.
La novela es por lo tanto de corte existencial, la mente humana, la moralidad, el lado oscuro del alma se unen a la digresión filosófica centrada en las teorías de Theodor para su proyecto, un estudio del pasado, presente y futuro del mal, sus consecuencias y su posible neutralización.
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| Gonçalo M. Tavares |
Esta vez me arriesgaré con la recomendación. A pesar de faltarme aún mucho por leer de este genial escritor portugués me aventuro a recomendar su obra sin tapujos y abiertamente advirtiendo siempre de la dureza del argumento. Creo además que este libro, el primero de su obra para muchos lectores, entre los que me encuentro es un exponente claro de la mejor literatura que se está escribiendo en estos momentos










