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sábado, 28 de julio de 2012

País de nieve, de Yasunari Kawabata

"Aunque sabemos que ella lo amaba, no dejaba de ver su vida como un esfuerzo hermoso pero inútil que lo arrastraba a él hacia una especie de vacío."

Hoy os presento mi primera incursión en la obra de Yasunari Kawabata, (1899-1972), autor japonés ganador del premio Nobel de Literatura  en 1968. La novela elegida, País de Nieve, es la primera obra del autor, que dudó en cuanto al final y demoró la publicación de la obra completa, iba apareciendo por entregas, por casi trece años.

La obra comienza con un prólogo que describe el contexto temporal y geográfico de la novela. Nos encontramos en el Japón de principios de siglo, en el País de Nieve, región que recibe este nombre por su gélido clima y sus nieves casi perpetuas. Las descripciones del paisaje son claves para la comprensión de la novela, la naturaleza, el frío y la nieve interactúan con los paisajes y sirven de telón de fondo a sus sentimientos e impresiones, pronto descubriremos que uno de los personajes, el frío Shimamura se mimetiza con el paisaje mientras que la impetuosa Komako parece poder fundirla con su pasión. Estos son los personajes principales, a los que se añadirán otros y sobre todo uno clave, una joven que llevará a la novela a su punto álgido, un laberinto trágico del que ninguno encontrará la salida.

Niigata, escenario de País de nieve

Shimamura es un hombre rico de mediana edad, casado y con hijos que viaja con frecuencia a una estación de invierno para disfrutar del paisaje y de las fuentes de aguas termales. En esta ocasión, el viaje presenta un incentivo adicional: Komako, una joven aprendiz de geisha perdídamente enamorada de él. Shimamura es frío y distante y no experimenta interés romántico por Komako aunque está motivado por la curiosidad y se siente halagado por la pasión que ella experimenta por él. Pronto Komako mostrará su desespero emocional, sus celos y su impotencia ante la actitud pasiva de Shimamura, que, a su vez, ha quedado prendado por una joven, Yoko, durante el trayecto en tren que lo ha llevado hasta la estación de invierno. Komako se entregará en cuerpo y alma, literalmente, a Shimamura en una relación que él disfraza de amistad, en la que sus sentimientos no pueden prosperar pero de la que no puede cerrar capítulo. Komako continuará desempeñando sus deberes de geisha mientras Shimamura viene y va, sin olvidar a Yoko, con la que tendrá un encuentro que marcará profundamente el final de la novela. La actitud de Shimamura hará comprender a Komako que su entrega es "un esfuerzo inútil", expresión que usará sin cesar a lo largo del libro mientras asiste a fiestas a complacer a otros hombres y ahoga su pesar en sake.

Al empezar a leer el libro, tuve la sensación de que la historia no profundizaría bastante en los personajes, es un libro corto repleto de lirismo sobre la naturaleza del paisaje, pronto descubrí que ese lirismo poético pasará a ser el instrumento de definición del perfil de los personajes que, además culminará en un final apoteósico.

Yasunari Kawabata
Leí la novela con cierto temor de no poder indagar lo suficiente en la historia al no ser conocedor de la lengua y de la cultura japonesa a la que aparecen referencias, no confiaba demasiado en la astucia del traductor y pensé que encontraría pasajes de difícil comprensión. Una vez acabada la novela puedo decir que estos obstáculos son salvables aunque el sentimiento del lector extranjero se manifiesta a veces de forma inevitable. Recomendaría esta novela a todos los lectores que quieran disfrutar de una buena historia relatada de forma magistral, con un lirismo de calidad insuperable y muy personal en el que aparecen bellísimas alegorías y metáforas inolvidables.